4/13- Cuba: de la revolución a la dictadura (por Jan Doxrud)

4) Cuba: de la revolución a la dictadura (por Jan Doxrud)

Continuemos ahora con Batista. La entrada de Fulgencio Batista en la historia política de Cuba fue con la llamada “revolución de los sargentos”. Este fue un golpe de Estado llevado a cabo en contra del régimen autoritario de Gerardo Machado (1925-1933)  en el año 1933. Batista era un sargento taquígrafo, hijo de un trabajador del azúcar de nombre Belisario Batista. Su madre Carmela falleció cuando él tenía 14 años. Una vez que el joven Batista abandonó su casa, comenzó a trabajar en una plantación azucarera en Holguín. Siguiendo el relato de Hugh Thomas, Batista pasó posteriormente a ser aguador en una plantación en San Germán, así como también cronometrador de una cuadrilla de trabajadores. 

Años después, en 1921, Batista ingresó al ejército como soldado raso en donde estudió taquigrafía, leyes y mecanografía. De acuerdo a Hugh Thomas, en el momento de la caída de Machado, la actividad de Batista es oscura, pero fue en este período de 1933 cuando este mestizo carismático comenzó a sobresalir y a ejercer su influencia sobre la política cubana a lo largo de 25 años. Por su parte, Rafael Rojas, afirma que entre 1933 y 1944 la presencia de Batista fue constante en el alto mando militar y político del país

Machado. Abajo puede leerse “El Mussolini de Cuba”

Machado. Abajo puede leerse “El Mussolini de Cuba”

Tras la caída de Machado  se sucedieron una serie de presidentes que duraron pocos meses en el poder. Solo el último, Federico Laredo Bru,  logró mantenerse por más de 3 años, (1936-1940), aunque el verdadero poder lo representaba Batista. Como destaca Thomas, fue Batista y no Laredo Bru, quien anunció el nuevo programa del gobierno. Dentro de este último cabe destacar la convocación de una  Asamblea Constituyente la cual daría origen a la Constitución de 1940. Desde una óptica ideológica, Batista era más bien un hombre que se orientó más hacia la izquierda y, en palabras de Thomas, se asemejaba a una suerte de “Nasser”, en el sentido de que era un “gobernante militar socialmente consciente”. 

Como explica el mismo historiador británico, en 1937 se anunció un plan de 3 años, tan ambicioso que fue llamado “el plan de los trescientos años”. En virtud de éste, las industrias del azúcar y del tabaco serían puestas bajo la dirección del Estado, los obreros se beneficiarían de seguros sociales y vacaciones pagadas.  Junto a esto, Thomas destaca anuncios tales como una nueva moneda, la distribución de las tierras del Estado, conservación de bosques, reorganización de la agricultura, la minería y la extracción del petróleo. 

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En lo que respecta al comunismo,  en Cuba ya existía el Partido Comunista desde 1925 junto a la destacada figura de Blas Roca (1908-1987),  el cual mantuvo relaciones cordiales con Batista y le dio su apoyo en lo que respecta a la Asamblea Constituyente. En palabras de Batista, el Partido Comunista era un partido democrático que perseguía sus fines dentro de un marco del régimen capitalista y que no había renunciado a la violencia como método político. Finalmente el partido fue inscrito en las listas electorales en el año 1938. Esto significó que Batista tuviera el respaldo de la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC) que era dirigida por los comunistas.

La situación política de Batista era sólida hacia el año 1939 y los problemas eran de carácter económicos. En materia política , el 15 de noviembre se realizaron elecciones de comicios para la elección de una Asamblea Constituyente, y en febrero seguirían las elecciones presidenciales. En el período intermedio la asamblea redactaría la nueva Constitución y Laredo Bru se mantendría en el poder. 

Por su parte, Batista ya se había preparado para lanzar una campaña para la presidencia.  En cuanto a la nueva Constitución, esta se inspiraba en la de la República española de 1931 y la de Weimar de 1920 y el resultado fue, en palabras de Hugh Thomas, una verdadera tentativa de socialdemocracia”. De acuerdo al Secretario General del Partido Comunista, Blas Roca, esta Constitución venía a poner fin al ciclo revolucionario iniciado en 1933. 

Fulgencio Batista

Fulgencio Batista

Las elecciones presidenciales se celebraron en junio de 1940 y el principal rival de Batista era Ramón Grau San Martín (1881-1969).  Batista fue electo como Presidente de Cuba, y su presidencia se extendería hasta 1944. Una vez en el poder Batista tuvo que hacer frente a enemigos dentro de las fuerzas armadas que, con astucia, logró derrotar. De acuerdo a Hugh Thomas, el régimen nacional de Batista dejó un Estado en el que “los aspectos más atrevidos y ultrajantes de la intromisión de Estados Unidos en Cuba habían sido eliminados, y en el que el Estado había dado un paso decisivo hacia una forma de socialismo”. 

Donde fracasó fue en lograr dejar a un sucesor en la presidencia, puesto que en las elecciones presidenciales de 1944, fue electo Ramón Grau. Ahora bien, Batista también comenzó a obtener rentabilidad económica a partir del poder, de manera que su gobierno fue uno que no escapó de la corrupción y mal uso de fondos públicos. La fortuna de Batista comenzaría a crecer a lo largo de los años.

Tenemos entonces el  “primer” Batista,  el sargento taquígrafo, para luego pasar al  “segundo” Batista,  el Presidente”, para finalmente pasar al “tercer” Batista:  el dictador. Tras las elecciones de 1944 Cuba fue gobernada por el ya mencionado Ramón Grau (1944 - 1948) y por Carlos Prío Socarras, del Partido Revolucionario Cubano Auténtico , quien gobernó entre 1948 y 1952. Pero este último no alcanzó a finalizar su mandato puesto que fue víctima del ya mencionado golpe de Batista. Llegamos así a la dictadura batistiana que se extendió desde 1952 a 1959. 

Batista junto a su familia

Batista junto a su familia

Con el objetivo de regresar al poder, Batista creó un partido minoritario llamado Partido de Acción unitaria que, como explica Rafael Rojas, buscaba quebrar la tensión binaria entre los “auténticos” y los “ortodoxos”, estableciendo un bloque opositor alternativo. Pero las posibilidades de una victoria de Batista, incluso con una alianza con el Partido Nacional Cubano, era bajas. Pero el escenario fue aun más sombrío al generarse una fractura entre el PAU y el PNC. Por ende, y ante la posibilidad de que triunfaran los auténticos o los ortodoxos, Batista finalmente decidió derrocar al presidente Prío junto con el apoyo del ejército el 10 de marzo de 1952. 

Como explica Rojas, la justificación de Batista fue que el presidente Prío estaba fraguando un inminente golpe de Estado para el 15 de abril con el objetivo de evitar la decisión electoral señalada para el primero de junio. Así Batista, paso de ser Jefe de Estado a ser Jefe de Gobierno, un cargo no previsto en la ley. De esta manera Batista, junto a un Consejo de Ministros y un consejo Consultivo, acapararon los poderes ejecutivo y legislativo hasta noviembre de 1953 y se gobernaría mediante decreto. 

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Posteriormente se convocarían elecciones para noviembre. Ahora bien, Batista contaba con apoyo puesto que era un político conocido y con credenciales democráticas. Pero, como apunta Hugh Thomas que Batista ya no era el mismo de antes, incluso para sus admiradores. Era un snob preocupado por superficialidades, por sus riquezas y por jugar canasta con sus cercanos. Ahora bien, igualmente el nuevo gobierno obtuvo el reconocimiento de Estados Unidos, La URSS, de manera que la oposición interna tuvo que trabajar por su cuenta para oponerse al dictador. 

Frente a este nuevo estado de cosas, comenzó a organizarse la oposición. Destaquemos, en primer lugar, al Movimiento Nacional Revolucionario (MNR) de Rafael García Bárcenas, el cual intentó tomarse el cuartel Columbia con un pequeño grupo de seguidores. García Bárcenas era un nacionalista, anticomunista y que, de acuerdo a Thomas, poseía algunas características casi fascistas. La idea del ataque era convencer a los militares para que se alzaran contra Batista. Pero sucedió que el servicio de inteligencia tenía infiltrado al grupo lo que significó que su líder fuese arrestado antes de la hora del asalto al cuartel. A pesar de este fracaso, el MNR habría despertado la solidaridad y simpatía de otros movimientos opositores a Batista. Sus miembros fueron perseguidos, torturados y encerrados, pero esto no detendría el movimiento opositor a Batista. 

Articulo complementario
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