La idea de una renta o ingreso básico universal (3): la crítica de Daniel Raventós (por Jan Doxrud)

La idea de una renta o ingreso básico universal (3): la crítica de Daniel Raventós (por Jan Doxrud)

 No debemos considera la idea de un ingreso básico o una renta básica universal como una mera ocurrencia de académicos universitarios sin consecuencias reales ya que, como he dicho anteriormente, las ideas tienen consecuencias en la vida real. Esta idea de una renta básica está siendo actualmente demandada y ofrecida por diversos grupos. Tenemos el ejemplo del Basic Income Network (BIEN) fundada en 1986 limitada al continente europeo, para luego expandirse a todo el mundo en el año 2004. Uno de sus fundadores es Philippe Van Parijs, y es integrada también por otros académicos y estudiantes. Sus ideas son las que hemos estado examinando. Lo interesante es que esta idea ha sido también tomada por otros sectores. Por ejemplo, dentro del programa económico del partido político español Podemos, específicamente en “Recuperar la economía, construir la democracia”, se puede leer en el punto 1.12 una propuesta similar al del pensador belga:

Derecho a una renta básica para todos y cada uno de los ciudadanos por el mero hecho de serlo y, como mínimo, del valor correspondiente al umbral de la pobreza con el fin de posibilitar un nivel de vida digno. La renta básica no reemplaza al Estado de bienestar, sino que trata de adaptarlo a la nueva realidad socio-económica. Sustitución de las prestaciones sociales condicionadas menores a la cuantía de este ingreso básico. Financiación a través de una reforma progresiva del IRPF y de la lucha contra el fraude fiscal”[1].

También uno se puede encontrar en otras iniciativas similares como el caso de España,  donde la “Iniciativa Legislativa Popular”(ILP) demanda una “Renta Básica Universal” (RBU). De acuerdo a la ILP, en pleno siglo XXI es inaceptable, pero además completamente innecesaria, la muerte de miles de personas por malnutrición. Se puede leer también que después de 200 años de capitalismo queda demostrado que tal sistema es incapaz de satisfacer las necesidades elementales de la especie, por lo que ha llegado el momento de desligar el empleo de una vida digna para todas las personas. A esto añaden que el principal problema es el acceso al dinero a través del empleo. La RBU es considerada como derecho de todo persona, por el hecho de haber nacido, a recibir una cantidad periódica que cubra sus necesidades básicas. En la página se lee la siguiente definición:

La Renta Básica es un ingreso pagado por el estado, como derecho de ciudadanía, a cada miembro de pleno derecho o residente de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva[2].

Sus características son las siguientes:

1. Universal: En principio cada persona, independientemente de la edad, ascendencia, lugar de residencia, profesión, etc. tendrá derecho a recibir esta asignación. Por lo tanto, reclamamos una Renta Básica Incondicional en todo el mundo.

2. Individual: Cada mujer, cada hombre, cada niño tiene derecho a una Renta Básica de forma individual, y no en base a un hogar o núcleo familiar. La RBU será independiente de sus circunstancias: estado civil, convivencia del hogar, ingresos o propiedad de otros miembros del hogar o de la familia. Esta es la una forma de garantizar la privacidad y evitar el control sobre otros individuos. Permite que las personas tomen sus propias decisiones.

3. Incondicional: Consideramos la Renta Básica como un derecho humano que no podrá depender de condiciones previas, ya sea la obligación de aceptar un empleo remunerado, participar en servicios a la comunidad, o comportarse acuerdo a los roles de género tradicionales. Tampoco será objeto de ingresos, ahorros o límites de propiedad.

4. Suficiente: La cantidad debe prever un nivel de vida digno, que cumpla con los estándares culturales y sociales de la sociedad del país en cuestión. Debe evitar la pobreza material y ofrecer la oportunidad de participar en la sociedad. Esto significa que la renta neta debe como mínimo, situarse por encima de la línea de la pobreza según los acuerdos de la Unión Europea.

Otro autor que cabe destacar es al economista y académico español, Daniel Raventós, que es otro ferviente defensor de la Renta Básica Universal. El autor toca el tema sobre el conceptode libertad e igualdad. Raventós, en su libro “Las condiciones materiales de la libertad”[3], afirma que libertad e igualdad no son dos objetivos a elegir independientemente uno del otro. Son las desigualdades sociales las que constituyen un impedimento para la libertad de millones de personas en el mundo. La pobreza, escribe Raventós, no se limita a una carencia material o a diferencias de rentas. La pobreza se encuentra relacionada con la dependencia del arbitrio de otros (los ricos), de manera que, quien no tiene garantizada su existencia material, su libertad se verá erosionada y pasará a depender de otros para su existencia, como por ejemplo, a través de contratos de primer empleo. Para él, la renta básica otorga independencia socioeconómica a las personas, es decir,  una base autónoma de existencia. El núcleo del razonamiento es que la garantía de una existencia material constituye la condición de la libertad. La renta básica que propone Raventós es la que hemos estado describiendo anteriormente. En una entrevista, Raventós define de la siguiente manera la RB:

La renta básica es una asignación monetaria incondicional. Eso quiere decir que a diferencia de los subsidios más o menos generalizados en el Estado de bienestar no hay que cumplir una condición previa como ser pobre o estar en el paro para percibirla: en un Estado con renta básica una persona no necesitaría ninguna condición más allá que la de ser ciudadano o residente acreditado, independientemente de que trabaje o no[4].

En la misma entrevista el economista se refiere a los objetivos de la RB:

Con una renta básica, por ejemplo, la gente tendría más libertad para buscar otro trabajo que fuera más acorde con su formación y sus gustos, y muchos jóvenes no se verían obligados a aceptar condiciones de trabajo de miseria como ocurre ahora. Eso entronca con la idea que algunos defensores de la renta básica apoyamos desde hace tiempo: que no solamente se trata de una medida que podría acabar casi de un plumazo con la pobreza, si no que incrementaría la libertad de buena parte de la ciudadanía”.

En su libro “Las condiciones materiales de la libertad”, Raventós señala lo que la RB no es. En primer lugar, no es la “renta de participación” del economista británico Anthony Atkinson. Atkinson es partidario de un salario universal, es decir, para todos, pero debe existir un nivel mínimo de participación. Esto significa que la persona debe estartrabajando o, al menos, buscando empleo. La RB tampoco es un impuesto negativo a la renta (INR) tal como lo propuso Milton Friedman o James Tobin, que vendría a ser un subsidio basado en el impuesto sobre la renta. Esta idea implica la existencia de un sistema fiscal que permita al Gobierno proveer un complemento de renta a aquellos que se sitúen por debajo de un cierto nivel de ingresos, de manera que ya no se necesitarían medidas tales como el salario mínimo y otros programas de transferencia. De acuerdo a este modelo, se establece un ingreso i que tendrá una tasa de impuesto igual a cero. Tenemos entonces que por encima de i , la tasa de impuesto puede ser del 25% y por debajo de i puede ser la misma tasa u otra distinta. Por encima de i, el impuesto es positivo y por debajo de i el impuesto es negativo, es decir, una transferencia a aquella persona en donde i < I.

En un artículo en el diario El País (2002) de Raventós y Andrés de Francisco se puede apreciar un resumen de la lógica que hay detrás de los defensores de la renta básica, que se fundamenta en una concepción específica de lo que es la libertad, la igualdad y la relación entre estas. Escriben los autores:

La extrema desigualdad está haciendo de este mundo nuestro un lugar inestable, reprobable y feo. Los 84 individuos más ricos del mundo poseen una riqueza que excede el PIB de China con sus 1.300 millones de habitantes. En 1998, Michael Eisner, director general de Disney, cobraba 576,6 millones de dólares, lo que representaba 25.070 veces el ingreso medio de los trabajadores de esta misma empresa. Ese mismo año, un solo ciudadano de Estados Unidos, Bill Gates, disponía de más riqueza que la del 45% de los hogares de aquel país… A fecha de hoy, el 5% de los hogares con mayor poder adquisitivo de Estados Unidos dispone de casi el 50% de la renta nacional. Mientras tanto, 80 países en el mundo tienen una renta per cápita menor que hace una década. Mientras tanto, la mitad de nuestra especie, la más desheredada y vulnerable, 3.000 millones de personas, vive con menos de 2 dólares al día y, de éstos, 1.300 millones con menos de 1 dólar diario[5].

Las consecuencias de es esta desigualdad extremalo describen, en el mismo artículo, de la siguiente manera:

Primero, porque hace vulnerables, y en grado diverso, a amplísimas capas subalternas de la sociedad. Y con la vulnerabilidad viene la dependencia; con la dependencia, la falta de libertad, y con la falta de libertad, en grado diverso, la condición servil y la pérdida del autorrespeto. Segundo, porque pone en manos de unos pocos poderes y recursos desmedidos que pueden condicionar y sesgar el proceso político del lado de sus intereses privilegiados, socavando así toda esperanza de democracia real y quebrando la igualdad política que subyace al ideal de ciudadanía. Finalmente, la desigualdad extrema entre ricos y pobres (entendidos éstos en sentido amplio) quiebra la comunidad, rompe los lazos de fraternidad y desata, de un lado, la codicia de los pocos y, del otro, cuando no la envidia y el resentimiento, siempre al menos la frustración, y muchas, muchas veces, la desesperación de los muchos”.

Los autores critican lo que consideran como justificaciones de la desigualdad. Por ejemplo tenemos aquella que dice que cada uno tiene lo que se merece. El rico se merece su fortuna por su creatividad, su emprendimiento y su espíritu de superación, mientras que el pobre tiene lo que se merece por su falta de aptitudes y esfuerzo. Las oportunidades están ahí y solo hay que saber encontrarlas. En palabras de los autores: “Esta justificación meritocrática de la desigualdad es tan demagógicamente falsa como cierto es el hecho de que nadie merece moralmente ni su azar genético ni su azar social, de por sí muy desigualmente distribuidos”. El azar juega un rol clave, como el haber nacido en una familia determinada o con ciertas aptitudes. La justicia debe aspirar a contrarrestar los caprichos del azar, tanto social como genético, de manera que seríapoco justo permitir que los individuos gocen sin traba ni freno de sus inmerecidos diferenciales de oportunidad, que ese azar les pone en bandeja, escriben estos autores. Siguiendo a John Rawls, afirman que la distribución de las dotaciones genéticas son un activo común de la sociedad, porque es esa sociedad la que las premia y valora, y porque es dentro de esa sociedad donde pueden ejercerse. La segunda justificación de la desigualdad es que constituye el precio que hay que pagar por la libertad. Dentro de un mundo donde predomina el libre mercado y se santifica la libertad de elección, el discurso dominantedice que cualquier intervención estatal con fines redistributivos o que lleve a cabo políticas reguladoras igualitarias, tendrán como consecuencia el cercenamiento de la libertad individual. A esto responden los autores en el artículo citado:

Este argumento es tan demagógicamente falso como cierto es el hecho de que la desigualdad implica ella misma una falta de libertad, tanto más profunda cuanto más dramática sea esa desigualdad…Falta de libertad es lo que tiene el pobre que depende de la exigua caridad de sus congéneres. Falta de libertad es lo que sufre el subordinado (en la jerarquía de la empresa, por ejemplo) cuando tiene que comulgar con ruedas de molino porque necesidades o deseos vitales para él dependen de la voluntad de su superior. Falta de libertad, en fin, es lo que padece el que vive con permiso de otro”.

La tercera justificación de la desigualdad de acuerdo a los autores es aquella que culpa a la ineptitud de los gobiernos que, por ejemplo, insisten en mantener la rigidez del mercado laboral, no fomentan la competencia empresarial y no recortan el gasto público. Los autores responden que son justamente los gobiernos lo que, por el contrario, han sido cómplices en medidas tales como la desregulación de los mercados laborales, es decir, se le acusa a los gobiernos de medidas que en realidad no pone en práctica. Hacia el final del artículo, los autores identifican al gran responsable de las desigualdades: el sistema capitalista. Escriben: “El capitalismo es un modo de producción que vive de la desigualad y la retroalimenta positivamente, vive de la desigualdad entre el trabajo y el capital. Reproduce y amplía esa desigualdad porque el capitalismo asigna muy distintos recursos de poder a propietarios y no propietarios”.

 

[1] Podemos, documento final del programa colaborativo (documento en línea: http://podemos.info/wordpress/wp-content/uploads/2014/05/Programa-Podemos.pdf)

[2] Iniciativa Legislativa Popular, Renta Básica Universal (documento en línea: http://ilprentabasica.org)

[3] Daniel Raventós, Las condiciones materiales de la libertad (España: El Viejo Topo, 2007).

[4] Daniel Raventós, Una renta básica para la ciudadanía acabaría con la pobreza y nos sacaría de la crisis, Público.es, 31 de enero de 2014 (documento en línea: http://www.publico.es/actualidad/daniel-raventos-renta-basica-ciudadania.html)

[5] Daniel Raventós y Andres de Francisco, Ricos y pobres, El País, 16 de noviembre de 2002 (documento en línea: http://elpais.com/diario/2002/11/16/opinion/1037401210_850215.html