La idea de una renta o ingreso básico universal (2): ¿Una vía capitalista hacia el comunismo? (por Jan Doxrud)

La idea de una renta o ingreso básico universal (2): ¿Una vía capitalista hacia el comunismo? (por Jan Doxrud)

De acuerdo al pensador belga, para maximizar el bienestar en una sociedad justa, el ingreso básico deberá ser lo más alto que se pueda sostener. También piensa que esta medida es deseable sólo en la medida en que la reducción de las rentas altas contribuya a mejorar la suerte de los más desfavorecidos. Este ingreso básico consiste entonces en la entrega de poder adquisitivo en intervalos regulares que puede ser una semana, un mes, un año, dependiendo de la propuesta y, por lo demás, sería entregado a partir de la edad adulta. Otra característica es que el ingreso básico es entregado de manera individual y no a “hogares” oa un representante de la familia, y es independiente de la composición familiar del hogar al que pertenece el individuo.

En resumen tenemos lo siguiente:

1. Libertad real: noción de libertad que incorpora tres componentes: seguridad, propiedad de sí y oportunidad. Se contrapone en contraste con la noción de libertad formal que solamente incorpora los dos primeros. Para Van Parijs es deseable un orden social que maximice la libertad individual y para ello es importante centrarse en las oportunidades, en aquella parte de la población más desaventajados y pobres. De acuerdo al autor, si la libertad es un asunto relativo a los medios y no exclusivamente a los derechos, entonces los ingresos de las personas adquieren mucha importancia. Ahora bien, la libertad real, no se refiere exclusivamente a la libertad para comprar o para consumir, sino que también se refiere a la libertad para vivir como a uno le puede gustar vivir, de manera que se hace necesario garantizar ese poder de compra con independencia del trabajo realizado por esa persona o de sus disposiciones hacia el trabajo

2. Ingreso básico: ingreso pagado por el gobierno a cada miembro pleno de la sociedad:

A. inclusive a quien no quiere trabajar.

B. sin tener en cuenta si es rico o pobre, esto es, hay una ausencia de comprobación de medios disponibles para posibilitar la elección entre un ingreso básico (ex ante)

C. sin importar con quien vive.

D. con independencia de la parte del país en que viva.

El autor afirma que para poder lograr la libertad real se requerirá también, además de un ingreso básico, otros servicios que el Estado puede suministrar. Existen otros tres tipos de bienes que puede ser pagados en especie. El primero guarda relación con la libertad formal, esto es, tribunales, policía, etc. El segundo va más allá de la libertad formal, como por ejemplo, la educación, infraestructura y salud. Por último están los bienes medioambientales que no puede ser distribuidos en especie, pero que ofrecen una mejor calidad de vida, como ciudades limpias, menos contaminación, etc. No me referiré a los detalles en los que profundiza el autor e iré directo al tema central, y es si se puede justificar la existencia del sistema capitalista, o en otras palabras, ¿en que sistema se puede cumplir de mejor manera los requisitos para una libertad real: el capitalismo o el socialismo? El autor afirma que es más factible realizar las correcciones eficientes en elsocialismo que en el capitalismo, ya que en este último existen ciertos obstáculo, como la propiedad de los medios de producción, que constituye un obstáculo irreformable. Añade el autor que en un régimen de producción capitalista el ingreso básico incondicional fortalecería la posición de los trabajadores, lo que significaría que el capitalista tendría que pagar mayores salarios. Van Parijs a considera que el socialismo es el sistema que puede garantizar un ingreso básico superior al que pueda financiarse bajo el capitalismo, aunque el capitalismo pudiera tener un potencial productivo superior. Van Parijs parece ver una contradicción entre cohesión social y mercado, entre democracia y mercado, además percibe que el Estado de bienestar se encuentra amenazado de muerte en las sociedades donde predomina el sistema de mercado. El autor cree ver una refutación a esta contrariedad entre democracia y mercado en un“patriotismo solidario”, esto es, la capacidad de establecer por parte de aquellos estados menos cuidadosos con la cohesión social y la democracia económica, una especie de arancel social institucionalizado que por medio de un ingreso general básico incondicional pudiese elevar la escala democrática en la sociedad en su totalidad y en las relaciones laborales. El capitalismo no estaría entonces justificado.

En un artículo escrito junto Robert J. Van der Veen (1986) titulado “A capitalist road to communism”[1], se plantea, frente a los desastres evidentes de los socialismos reales, que la izquierda política no necesita perder su “fe” en el socialismo. Los autores señalan que la izquierda no necesita mantenerse comprometida con el socialismo, sino que con el comunismo. Por tanto se preguntan si en realidad es necesario que el socialismo sea la etapa previa a un régimen comunista. Los autores señalan que son conscientes de que su propuesta es radical y que se separa de la ortodoxia ya que, entre otras cosas, planteaban que la clase obrera no tenía que ser necesariamente considerada como “la” fuerza social por excelencia con la que contaba la izquierda. Pero el punto central es que no es necesario pasar por el socialismo para llegar al comunismo. Por lo general, las justificaciones de la existencia de un régimen socialista eran dos. En primer lugar, como el comunismo constituía una utopía, el socialismo sería necesario para remodelar al ser humano que es hijo de la sociedad capitalista y así transformarlo en un ser completamente altruista, supuestamente propio de una sociedad socialista. En segundo lugar, señalan los autores, que el comunismo está condenado a fracasar por estar amenazado por el problema de la escasez. De acuerdo a esto, el socialismo sería necesario para desarrollar al máximo las fuerzas productivas de la humanidad para así  poder crear un estado de abundancia desde donde el comunismo pudiese aflorar.

De lo anteriormente dicho, los autores desprenden lo siguiente:

1. La posibilidad de realización del comunismo depende del desarrollo del altruismo y la productividad.

2. Tal desarrollo es llevado a cabo de mejor manera por el socialismo que por el capitalismo, o lo que es lo mismo, por la propiedad colectiva de los medios de producción, que por la propiedad privada de estos mismos.

A partir de estas dos ideas lo autores cuestionan la capacidad y, por lo tanto, la necesidad de tener que atravesar por una fase socialista para llegar al comunismo. De acuerdo a nuestro autor la propuesta de una renta o subsidio incondicional y universal puede ser interpretada como la vía capitalista al comunismo. En la misma entrevista señalada más arriba, Van Parijs se refiere a esta idea desarrollada en este artículo pero bajo la óptica del siglo XX  El autor explica que concibe el comunismo como aquella sociedad en la que cada cual contribuye voluntariamente según sus capacidades suficientemente como para que cada cual pueda recibir gratuitamente todo aquello que necesita. De acuerdo a Marx, para que el comunismo pudiese materializarse se hacía necesario previamente la instauración del socialismo, entendiendo por este, aquella sociedad en donde la mayor parte de los medios de producción son propiedad del Estado.  El socialismo se mostraba superior al capitalismo en lo que respecta al desarrollo de las fuerzas productivas. Es eso justamente lo que Van Parijs criticaba en este artículo citado, es decir, cuestionó la creencia ortodoxa de que el socialismo era superior al capitalismo. Añade Van Parijs que es muy difícil negar los argumentos clásicos de autores como Hayek oSchumpeter acerca la superioridad intrínseca del capitalismo en términos de eficacia estática y dinámica. El autor también reconoce que el mercado es una institución que ya no nos abandonará, puesto que el mecanismo de los precios constituye un dispositivo “prodigioso que logra condensar en una métrica única informaciones relativas a millones de preferencias de naturaleza e intensidad bien diversas, por un lado, y millones de recursos de una rareza bien desigual, por el otro”. El autor de refiere también a las falencias de este mecanismo en término de externalidades generadas, así como de su incapacidad llevar a cabo de forma espontánea una distribución equitativa de los recursos entre los individuos. Es precisamente lo anterior lo que hace necesario que el mercado funcione dentro del marco de reglas determinadas por una entidad pública democrática.  Una de las tareas más importantes del siglo, de acuerdo al autor, es reinsertar el mercado dentro de la democracia, pero a su vez, la democracia debe también ser corregida para que no continúe siendo corto placista o una dictadura del presente.

 

[1] Robert Van der Veen and Philippe Van Parijs, A capitalist road to communism, Theory & Society v. 15:5, 1986, pp. 635-655 (documento en línea: https://www.ssc.wisc.edu/~wright/ERU_files/PVP-cap-road.pdf