En busca del Neoliberalismo (1): ¿De qué estamos hablando? (por Jan Doxrud)

En busca del Neoliberalismo (1): ¿De qué estamos hablando? (por Jan Doxrud)

En este primer artículo pretendo aclarar el concepto de neoliberalismo, o más bien, dejar claro que no existe claridad alguna en torno a este concepto, tal como se utiliza en la actualidad. Autores de izquierda o intelectuales anti libremercado establecen como momento fundacional del Neoliberalismo el "Consenso de Washington" (1989). Este término fue acuñado por el economista estadounidense John Williamson y tenía como objetivo referirse al conjunto de políticas fiscales y monetarias recomendadas por organismos internacionales como el Banco Mundial, el FMI a los países en vías de desarrollo. En su borrador, Williamson incluía las siguientes 10 políticas:

 

1-Disciplina fiscal (no incurrir en excesivos déficit fiscales)

2-Reorganizar las prioridades del gasto público (hacia los pobres, sectores productivos y no hacia la burocracia estatal)

3-Reforma tributaria.

4-Liberalización de las tasas de interés.

5-Tipos de cambio competitivos.

6-Liberalización del comercio.

7-Liberalización de la inversión extranjera directa.

8-Privatización.

9-Desregulación.

10-Derechos de propiedad.

 

Se puede decir, pues, que en relación al sistema de planificación central imperante en la URSS y Europa del este, las ideas de Williamson y el nuevo paradigma económico que se avecinaba, constituyeron un positivo avance y un triunfo para el liberalismo. De acuerdo a los críticos del neoliberalismo, habrían sido esta serie de medidas las que han causado mayor desigualdad y pobreza. Esto resulta ser un error, ya que se parte el supuesto de que todos los países adoptaron las medidas recomendadas por Williamson al pie de la letra lo cual resulta ser falso, siendo un ejemplo extremo de una vía contraria a la planteada por Williamson el caso venezolano, norcoreano y cubano. Además  resulta ser falso que la pobreza ha aumentado (por lo demás el fenómeno de la pobreza acompaña al ser humano desde sus inicios). No está demás llamar la atención sobre la obsesión de ciertos autores por el índice de Gini, es decir, estar más preocupados por la desigualdad que por sacar a las personas de la pobreza, tal como  lo explico en mi artículo sobre la pobreza. Lamentablemente la tendencia a fetichizar conceptos por parte de ciertos sectores de izquierda y utilizarlos como causa explicativa de todos los males (imperialismo, pobreza, desigualdad) es un hábito difícil de erradicar

 

En el caso chileno, este concepto se utiliza para designar a aquel modelo implementado en 1975 por Sergio de Castro y Jorge Cauas, cuyos pilares ya se encontraba escritos en el texto de economía política titulado “El Ladrillo”. No es de extrañar que este modelo tenga una serie de detractores, puesto que sería ilegítimo desde su misma génesis. En otras palabras,  el “neoliberalismo” nació en una dictadura y, por ende, haya sido exitoso o no, es condenable en sí mismo. Con el golpe militar, se puso fin al gobierno de la Unidad Popular bajo la presidencia de Salvador Allende, pero lo militares en el poder estaban lejos de tener un proyecto económico listo para ser implementado. Los militares pertenecían a una tradición que valoraba la unidad nacional, las virtudes tradicionales, el patriotismo y el Estado como un agente central en el desarrollo del país, de manera que el mundo castrense se mostraba bastante escéptico respecto al liberalismo económico. Ahora bien, en la dimensión económica, la dictadura chilena resultó ser una suerte de anomalía, puesto que optó por un modelo económico de corte liberal. Una facción de los militares liderados por Augusto Pinochet haría prevalecer la visión de los monetaristas chilenos influenciados por el liberalismo de la Universidad de Chicago que contaba con una importante tradición de “intelectuales-economistas” que iba desde Frank Knight, Henri Simons hasta Milton Friedman y George Stigler. Sin duda la implantación de este modelo económico significó una cambio de raíz en relación a la tradición que se remontaba a la época colonial, pero no debemos pensar que este neoliberalismo fue una suerte de “libertinaje de mercado” o “fundamentalismo de mercado”, como diría Joseph Stiglitz, ya que no debemos olvidar que el contexto político era el de una dictadura cívico-militar. El proyecto que muchos conocen bajo el rótulo de neoliberalismo significó, por un lado, una ruptura con el pasado pero, por otro lado, se mantuvieron aspectos de esta larga tradición. En suma, el objetivo de este escrito y los demás artículos son:

1-El neoliberalismo tiene un origen anterior a la década de 1990.

2-El neoliberalismo de la década de 1930 no guarda ninguna relación con la reinvención que se ha hecho de este concepto en la actualidad por parte de la izquierda.

3-El concepto de neoliberalismo tiende a ser utilizado por personas pertenecientes a la izquierda política que suelen ser hostiles al capitalismo de libre mercado y a la globalización. Ahora bien, también puede ser utilizado por personas que simplemente por ignorancia o falta de interés no se han dado el trabajo de explorar la historia del concepto (si lo hicieran, entonces no lo seguirían utilizando)

4-El concepto de neoliberalismo no es neutral, puesto que contiene una fuerte carga negativa desde el punto de vista moral.

5-El neoliberalismo se ha transformado en el nuevo comodín utilizado por movimientos  de izquierda. Este concepto se ha transformado en un chivo expiatorio que carga con la responsabilidad de todos los males sociales: pobreza, mala educación, contaminación, materialismo, consumismo, hambruna, riqueza y pobreza de algunas naciones y, por supuesto, la desigualdad dentro y entre países. Así, eliminando el modelo neoliberal, se resolverán todos los demás problemas.

 

Comencemos con una simple definición de diccionario de la Real Academia Española, que define el neoliberalismo de la siguiente manera:  “Teoría política que tiende a reducir al mínimo la intervención del Estado”. Ciertamente no podemos contentarnos con reducir el neoliberalismo a esto, es decir, no podemos tildar de neoliberal a cualquier persona que defienda ya sea un Estado mínimo o un Estado subsidiario. Tal idea ya existía antes de que surgiera el concepto de neoliberalismo, de manera que algo más debe contener este concepto que lo diferencie por ejemplo, de otras formas de liberalismo, del libertarismo, del anarcosindicalismo o el anarcocapitalismo. Además quienes denuncian el neoliberalismo, por lo general, suelen incluir dentro de este a personajes dispares o que sólo guardan relaciones muy superficiales desde el punto de vista ideológico: Friedrich Hayek, Milton Friedman, Ludwig von Mises, Robert Nozick, Margaret Thatcher, Ronald Reagan, Karl Popper, Carlos Saúl Menem, Alberto Fujimori, Augusto Pinochet, Carlos Salinas de Gortari, Deng Xio Ping, etc. Ciertamente resulta difícil (más bien imposible) ver qué tenían en común algunos de estos personajes tan disímiles entre sí.

Entonces, no nos queda otra alternativa que ir más allá de la definición de la RAE, por lo que comenzaré por las ideas del geógrafo británico marxista David Harvey. Para este autor, el neoliberalismo es un proyecto, esto es, un “lanzar hacia delante” un determinado sistema ideológico que ofrece una nueva visión sobre la política, la economía y la sociedad. Como todo proyecto ideológico, este necesita de una estrategia que tenga como objetivo transformar esa ideología particular no solamente en la dominante sino que en “la natural”, esto es, espontánea y no impuesta. En palabras de Harvey:

“Para que cualquier forma de pensamiento se convierta en dominante tiene que presentarse un aparato conceptual que sea sugerente para nuestras intuiciones, nuestros instintos, nuestros valores y nuestros deseos, así como también para las posibilidades inherentes al mundo social que habitamos”[1].

De acuerdo al autor, el neoliberalismo habría estado latente durante el predominio de la teoría keynesiana, post-crisis económica de 1929. Estas ideas habrían sido incubadas dentro de la Sociedad Mont Pelerin fundada por Friedrich Hayek junto a una treintena de intelectuales en 1947. Frente a lo que sus integrantes consideraban como una amenaza a los valores centrales de la civilización. Frente a la amenaza del comunismo totalitario, estos intelectuales liberales (los que también habían sufrido la persecución nazi) consideraban que había que defender las posesiones más importantes del hombre occidental: su libertad de pensamiento y expresión frente al avance del socialismo real. Debemos entender el contexto de la época. La Segunda Guerra Mundial había finalizado en 1945 con una Unión Soviética, por un lado, debilitada por la desgastadora lucha contra los nacionalsocialistas pero, por otro, había expandido su esfera de influencia a lo largo de Europa oriental. También el keynesianismo se había transformado en la ortodoxia económica, de manera que las ideas que abogaban por el laissez faire, ya sea de la Escuela Austriaca o la Escuela de Chicago, eran totalmente marginales, de manera que el concepto de neoliberalismo estaba en boca de nadie. Regresemos al concepto en cuestiónn. Sobre la etiqueta “neoliberal escribe Harvey:“señalaba su adherencia a los principios del mercado libre acuñados por la economía neoclásica, que había emergido en la segunda mitad del siglo XIX (gracias al trabajo de Alfred Marshall, William Stanley Jevons, y León Walras) para desplazar las teorías clásicas de Adam Smith, David Ricardo, y por supuesto, Karl Marx. No obstante, también se atenían a la conclusión de Adam Smith de que la mano invisible del mercado era el mejor mecanismo para movilizar, incluso, los instintos más profundos del ser humano como la glotonería, la gula y el deseo de riqueza y de poder en pro del bien común. Así pues, la doctrina neoliberal se oponía profundamente a las teorías que defendían el intervencionismo estatal, como las de John Maynard Keynes, que ganaron preeminencia en la década de 1930 en respuesta a la Gran Depresión”[2].

El sociólogo chileno Manuel Antonio Garretón también realiza una útil descripción del neoliberalismo. De acuerdo a Garretón el neoliberalismoconstituye una de las ideologías más importantes del siglo XX y que, a pesar de su decadencia y fracaso, continúa siendo objeto de debate. Añade que el neoliberalismo es quizás una de las últimas ideologías totalitarias “que une indisolublemente un conjunto de políticas concretas y visiones teleológicas y teológicas sobre la condición humana y las personas en sociedad”[3]. El neoliberalismo como ideología hegemónica impone una clase particular de capitalismo que, siguiendo a Karl Polanyi, corresponde a la autonomización de los mercado a escala internacional,. A continuación Garretón destaca siete características del neoliberalismo que resumo a continuación:

1-La defensa del individualismo extremo donde el individuo es considerado como el principal responsable de sus actos. Algunas ideas que están conectadas con este individualismo son: propiedad privada, mercado, consumo, autointerés y el homo economicus maximizador.

2-La primacía de la libertad, considerada como un valor abstracto, negativo e individual, que consiste en la ausencia de interferencias externas al funcionamiento del mercado.

3-El mercado como espacio de realización de la libertad y como mecanismo de coordinación social (“ordenador racional por excelencia”)

4-La desigualdad es considerada como un fenómeno natural, es decir, las desigualdades que se dan en la sociedad son inevitables y, a su vez, expresión de las distintas capacidades de las personas que se desenvuelven en el mercado.

5-El capitalismo es considerado como el súmmum de la historia, es decir, como un sistema insuperable y motor de la historia.

6-La intervención estatal es concebida como un atentado contra el orden social de mercado, lo que se traduce en la defensa de un Estado mínimo que se ocupa de la protección, la seguridad y de proveer aquellos servicios que no son prestados por el mercado. De acuerdo a Harvey, los teóricos del neoliberalismo albergan profundas sospechas hacia el sistema democrático ya que ve en las mayorías un peligro potencial para las libertades individuales y constitucionales. La democracia sería un lujo que unas pocas sociedades pueden darse, vale decir, en aquellas sociedad donde existe prosperidad económica así como la presencia de una clase media. En cuanto al rol del Estado, escribe Harvey: “El Estado neoliberal debería favorecer unos fuertes derechos de propiedad privada individual, el imperio de la ley, y las instituciones del libre mercado y del libre comercio”[4].

7-Sumisión del régimen político a la dinámica económica. Al respecto escribe Harvey: “El Estado neoliberal típico tenderá a privilegiar un clima óptimo para las empresas frente a los derechos colectivos (y la calidad de vida) de la fuerza de trabajo o frente a la capacidad del medio ambiente para regenerarse…El Estado neoliberal favorece de manera invariable la integridad del sistema financiero y la solvencia de las instituciones financieras sobre el bienestar de la población o la calidad medioambiental”[5].

8-Podemos añadir un octavo punto siguiendo a Harvey y guarda relación con el mercado laboral y la solidaridad social. El neoliberalismo es hostil a toda forma de solidaridad, a los sindicatos y otra clase de asociaciones. Tales asociaciones “tienen que ser disciplinados, cuando no destruidos, en nombre de la supuestamente sacrosanta libertad individual del trabajador aislado”[6]. Otro concepto clave dentro del neoliberalismo es el de “flexibilización laboral” donde “la figura del «trabajador desechable» emerge como prototipo de las relaciones laborales a escala mundial”[7].

Pasemos a examinar la descripción que hace el sociólogo chileno, Tomás Undurraga, del neoliberalismo. De acuerdo al autor, el término es uno de carácter controversial que ha circulado desde la década de 1990 tras la última ola de globalización. Añade Undurraga que el neoliberalismo, más que ser una filosofía claramente definida, es un término que se utiliza como eslogan opositor o como construcción analítica, es decir, como un medio para desnaturalizar los procesos de globalización, llamando la atención sobre sus construcciones ideológicas y políticas asociadas. Basándose en autores como Jamie Peck, David Harvey y Göran Therborn, Undurraga destaca cuatro dimensiones entrelazadas que operan en el neoliberalismo. En primer lugar el neoliberalismo es una teoría económica que se fundamenta en el liberalismo económico del siglo XIX y en autores como Adam Smith, David Ricardo y John Stuart Mill, y más recientemente, en Milton Friedman y Friedrich Hayek.En segundo lugar el neoliberalismo es un ethos reestructurador hegemónico que intenta reemplazar el juicio político “con la evaluación económica, expandiendo la lógica del mercado y la competencia en los distintos rincones de la sociedad[8].

En tercer lugar el neoliberalismo es una técnica de gobernabilidad y despolitización, en otras palabras, el neoliberalismo constituiría un proyecto ideológico y cultural que busca por medio de distintos discursos desencantar la política por la economía.

Por último, el neoliberalismo constituye un medio para restablecer el poder de clase. De acuerdo a Undurraga, la lógica neoliberal ha consolidado el predominio de las grandes corporaciones, la privatización de empresas y la colonización de los servicios del Estado por un “new public management”.

Por su parte, el economista chileno Andrés Solimano se refiere al neoliberalismo como

 “una versión radical de la economía de mercado visualizada no sólo como una teoría, sino también como un proyecto económico y social que debe ser impuesto sobre la sociedad. En este contexto, generaciones de jóvenes han sido entrenados en la narrativa y análisis (con la ayuda de matemáticas y gráficos para darle más «seriedad») de las virtudes del libre mercado y el individualismo”[9].

En otro libro Solimano caracteriza el neoliberalismo como sigue:

“El término neoliberalismo se refiere a un paradigma económico y un proyecto político que gira en torno a la privatización, la desregulación de los mercados, el debilitamiento de los sindicatos y el fortalecimiento del poder del capital, la reducción del rol económico del Estado, el surgimiento de los mercados privados de capitales y globalización. Estos serían los mecanismos para asegurar el progreso y el bienestar económico de la sociedad”[10].

                                                                               Fin parte 1

[1] David Harvey, Breve historia del neoliberalismo (España: Ediciones Akal, 2007), 11.

[2] Ibid., 27.

[3] Manuel Antonio Garretón, Neoliberalismo corregido y progresismo limitado. Los gobiernos de la Concertación en Chile, 1990-2010 (Editorial Arcis-Clacso-Prospal). 23.

[4] David Harvey, Breve historia del neoliberalismo, 73.

[5] Ibid., 80.

[6] Ibid., 84-85.

[7] Ibid., 185.

[8] Tomás Undurraga, Divergencias (Chile: Ediciones Universidad Diego Portales, 2014), 79.

[9] Andrés Solimano, Capitalismo a la chilena y la prosperidad de las elites (Chile: Editorial Catalonia, 2012), 67-68.

[10] Andrés Solimano, Elites económicas, crisis y el capitalismo del siglo XXI. La alternativa de la democracia económica (Chile: FCE, 2015), 21.