Thomas Piketty y Karl Marx (por Jan Doxrud)

Thomas Piketty y Karl Marx (por Jan Doxrud)

Antes de comenzar conviene que el lector lea mis siguientes artículos sobre Marx para entender de mejor manera las diferencias con Piketty: (Marx 1, Marx 2, Marx 3, Marx 4, Marx 5, Marx 6, Marx 7, Marx 8, Marx 9)

La  obra de  Piketty   desde  un  comienzo   fue  comparada  erróneamente con la de Marx. Esto se  puede  quizás  explicar   por  el título del libro o por su contenido, es decir,  por  el  hecho  de atacar a los ricos y poderosos, y  por denunciar las desigualdades. Por lo demás, Piketty defiende la  aplicación  de  un  impuesto  progresivo  y  se  muestra  hostil  a  la  herencia, tal  como Marx y Engels lo recomendaron en el Manifiesto. También Piketty, como Marx, logró popularizar una serie de fórmulas que están en boca de  todos  aquellos  que  comentan  su  obra. En  el  caso de  Marx tenemos  la  composición  orgánica  del  capital, la  tasa  de plusvalía y la tasa de ganancia. Ahora Piketty  convierte  en  objeto de discusión su ya célebre r > g,      α = r × β,  y  por último  β = s / g. Pero  la  realidad  es  que la obra  de  Piketty  no  tiene r elación alguna con la de Marx, ya que ni siquiera  el  concepto de “capital” de Piketty corresponde  al  que  Marx  tenía  en  mente. Por  lo demás los  antagonismos de clase, la explotación, la apropiación de la plusvalía por el capitalista y la teoría del  valor-trabajo no existen en el libro de Piketty. Para un marxista, prescindir de este aparato  conceptual  es  inaceptable. El capital de Piketty no es el capital dominador e implacable de  Marx  que  opera  bajo  una  lógica  inhumana.  Además, lo  que Piketty busca es humanizar el sistema  económico  imperante  por  medio  de  un impuesto  progresivo global, mientras  que  la crítica   de   Marx   apunta   al   corazón   del   sistema  capitalista  mismo  que es inherentemente despiadado.  A  Marx  no  le  preocupaba  diagnosticar si r = g, r < g,  or > g y si a partir de esto la riqueza  se  mantenía,  disminuía  o  aumentaba,  para  posteriormente  confeccionar  recetas para evitar un colapso del régimen capitalista de producción.

En  relación  al  pensador  alemán,  Piketty  señala  que  el  mecanismo central mediante el cual la burguesía crearía a sus propios  sepultureros  corresponde  al  “principio de acumulación infinita”, esto  es, que  los  capitalistas  acumulan  cantidades  de  capital  cada  vez   más   importantes,  lo que conduce a la larga a la inoperable caída en la tendencia de la tasa de ganancia o  rendimiento del capital. Recordemos la fórmula  de  Marx O’ = c / v , esto es, de  la  composición  orgánica del capital. Recordemos  que  O’ representa la relación entre el capital constante y el capital variable. Las  variaciones  de  O’ son  los  cambios  en  la  relación  entre  el  valor del capital constante y el capital  variable  en   la  medida  en que   expresen  los  cambios  entre  la  masa de los medios de producción y la fuerza de trabajo. Este  concepto  reflejaba  un  fenómeno propio de la revolución industrial y que guardaba relación con la sustitución  del  trabajo (v)  por  capital (c). Un aumento en O’ llevaba a la larga a  una  disminución de la tasa de ganancia o G’, ya que para Marx la fuente de  valor  era  la  fuerza  viva, la fuerza   de   trabajo   y  no el capital, de manera que la progresiva acumulación de capital llevaba a una tendencia a la baja de la tasa de ganancia.

Piketty señala  que  una  manera  lógicamente  coherente de interpretarel propósito de Marx es considerar la ley dinámica β = s / g.  Tenemos que g mide  la  tasa de crecimiento natural a largo plazo, esto es, la suma de la tasa de crecimiento de la productividad y la población. Para Marx y los  economistas  decimonónicos, señala  Piketty,  la  noción  misma  de  crecimiento estructural, provocada por un crecimiento permanente y duradero,  no  estaba  formulada e identificada con claridad. Piketty escribe lo siguiente:

En esa época, la hipótesis implícita consistía en que el incremento de la producción, sobre todo manufacturera, se explicaba ante todo por la acumulación de capital industrial….se producía más únicamente porque cada trabajador disponía de más máquinas y equipos, y no debido a que su productividad como tal aumentara – para una cantidad dada de trabajo y de capital. Hoy en día se sabe que sólo el crecimiento de la productividad permite un crecimiento estructural a largo plazo. Sin embargo teniendo en cuenta la falta de perspectiva histórica y de datos disponibles, eso no era evidente en la época de Marx[1].

Regresando a β = s / g , Piketty explica que si no existiera ningún crecimiento estructural y que la tasa  g  fuera rigurosamente nula, entonces llegaríamos a una contradicción lógica muy cercana a la  descrita  por  Marx. A  partir  del  momento  en  que  la  tasa de  ahorro (s)  fuese positiva (que los capitalistas  se  obstinaran  en  acumular  cada  año  más capital),  entonces tendríamos que la relación capital/ingreso aumentaría de modo indefinido. Continúa explicando el autor:

De  manera  más  general, si la tasa g fuera baja y se acercara a 0, la relación capital/ingreso a largo plazo β = s / g tendería hacia el infinito. Y con una relación capital/ingreso β infinitamente elevada, el  rendimiento  del  capital  r  necesitaría  reducirse  progresivamente  y  acercarse a 0, porque de otra manera la participación del capital α = r × β acabaría por devorar la totalidad del ingreso nacional[2].

La  única  salida  lógica  a  esta  contradicción  dinámica   que  plantea  Marx  es  el  crecimiento estructural que permitiría  equilibrar, en  cierta medida,  el proceso  de  acumulación  del capital. Sería el crecimiento  permanente de la productividad  y  de   la  población  los  que permitirían el equilibrio de la suma permanente de  nuevas  unidades de capital,  como lo  expresa β = s / g. Si esto no fuese posible, los capitalistas estarían sembrando las semillas de su propia destrucción ya sea por la agresiva competencia entre  estos  mismos  para  contrarrestar la caída en la tendencia de la tasa de ganancia, o porque impondrían al trabajo una participación cada vez más baja en el ingreso nacional, lo que podría tener como consecuencia el estallido de una revolución proletaria. Este panorama que entrega Marxse fundamenta en esta idea anteriormente señalada que es la de la “acumulación infinita del capital”.

El  problema  con  esto, señala  Piketty, es  que  Marx  conservaba  muy  a  menudo  un  enfoque relativamente anecdótico y poco sistemático de las estadísticas. A esto Piketty añade que Marx “no buscaba saber si la fuente de concentración de capital, que creía descubrir en las cuentas de algunas fábricas,  era representativa de la economía  británica  en  su  conjunto, o  siquiera  de un sector en particular, lo que podría haber logrado al reunir las cuentas de empresas, aunque no fueran más que algunas decenas[3].

Continúa el economista francés afirmando que resulta sorprendente que un libro, que trata de el capital,  no  hiciera  referencia  a  las  numerosas  tentativas  de  estimación  del  acervo de capital nacional,  como  las  del   multifacético  Patrick  Colquhoun   (1745-1820)  o  del  estadístico  y economista británico Robert Giffen (1837-1910).

Marx  parecía  pasar  por alto completamente la contabilidad nacional que se desarrollaba en su entorno, lo que es  tanto más lamentable porque le habría permitido confirmar, en cierta medida,  sus intuiciones  sobre  la  enorme  acumulación  de  capital  privado  característico de su época y, sobre todo, precisar su modelo explicativo[4].

Pero  a  final  de  cuentas Marx  adolece  de  varias  falencias, entre las cuales está la de suponer implícitamente  un  crecimiento  nulo  tanto de la población como  de la productividad, y además concluir que la tendencia del capital  era  a  acumularse y aconcentrarse en proporciones infinitas, sin límite natural, que fue justamente lo que llevó al pensador alemán a presentar un panorama futuro sombrío. En palabras de Piketty:

Marx   pasó  totalmente  por  alto  la  posibilidad  de  un  progreso  técnico  duradero  y  de  un crecimiento continuo de la productividad, una fuerza que…permite equilibrar – en cierta medida – el proceso de acumulación y de creciente concentración del capital privado”[5].

Piketty, por el contrario, opina que la divergencia no es perpetua ya que es posible aplicar políticas correctivas como el impuesto progresivo mundial al capital, algo que Marx nunca mencionó en su obra El Capital.

 

[1] Thomas Piketty, El Capital en Siglo XXI, 251.

[2] Ibid., 251.

[3] Ibid., 253.

[4] Ibid., 253.

[5] Ibid., 23-24.