Breves palabras sobre la influencia de Paul Samuelson en la ortodoxia económica (por Jan Doxrud)

Breves palabras sobre la influencia de Paul Samuelson en la ortodoxia económica (por Jan Doxrud)

Si bien Cournot, Walras y otros tuvieron gran relevancia en la introducción de las matemáticas en economía, fue Paul Samuelson quien se transformaría en el padre de la economía matemática con su tesis doctoral “Los Fundamentos del Análisis Económico” (1947). Samuelson era una persona intelectualmente brillante. Ingresó a la Universidad de Chicago a los 16 años donde viviría el estimulante ambiente intelectual con personajes como Frank Knight (1885-1972), Jacob Viner (1892-1970), Henry Simons (1899-1946) y Aron Director (1901-2004). Allí fue también donde compartió el pupitre con el joven Milton Friedman. Posteriormente Samuelson obtuvo su Doctorado en la Universidad de Harvard donde tuvo como maestros, entre otros, al economista austriaco Joseph A. Schumpeter y al ruso Wassily Leontief. Samuelson pasaría después a enseñar en el MIT haciendo del departamento de economía un polo de atracción de jóvenes economistas como Robert M. Solow, Ricardo Caballero, Stanley Fischer, Paul Krugman y Joseph Stiglitz. En 1947 ganó la prestigiosa Medalla John Bates Clark y en 1970 obtendría el Premio Nobel de Economía, siendo el primer Nobel entregado a un solo economista (y norteamericano). Más celebre es Samuelson por su manual (1948) escrito junto a William D. Nordhaus, que sentó las bases de los futuros manuales de economía. Al respecto escribe el economista Eric Roll:

Desde un principio el libro fue un éxito; marcó un rompimiento completo con la estructura y la esencia tradicionales de exposición de la materia y no sólo reflejó la influencia de las ideas de Keynes sino que ayudó grandemente al establecimiento y posterior desarrollo del análisis macroeconómico que presentaba…alrededor de la mitad de la exposición analítica del libro…está dedicada a la naturaleza del ingreso nacional, su determinación, cómo fluctúan los ingresos, las oportunidades y los niveles de precios y cómo las políticas monetaria y fiscal «pueden mantener al sistema funcionando tolerablemente bien». La otra mitad, dedicada a la microeconomía, trata de lo que determina los precios relativos de bienes particulares y de la separación cuantitativa de los totales del ingreso nacional en distintos bienes y servicios. La distinción no podía ser puesta con mayor claridad ni tampoco podía ser más enfática la separación con la tradición anterior (que dictaba que los libros de texto deberían iniciarse siempre con la teoría del valor y del precio)”[1].

Por lo tanto estamos ante un personaje de un enorme peso intelectual y que cambió el curso de la ciencia económica. Como sucede con esta clase de personajes tiene tanto partidarios incondicionales como críticos acérrimos. Entre estos últimos se encuentran economistas  “marginales” dentro de la economía como Robert Higgs escribe:

Having suffered through my Samuelsonian training in graduate school, I immediately began to move away from it once I became an economist. In fact, I increasingly grew to believe that the worst aspects of modern economics owe more to Samuelson than to any other single economist. Eventually I became convinced that the modern mainstream’s so-called scientific economics is not truly scientific at all, but a species of scientism —the misapplication of methods developed for the study of material reality to the study of human choice and cooperation[2].

El economista Michael Hudson escribió en un ensayo titulado “Does economics deserve a Nobel prize? (And by the way, does Samuelson deserve one?)” (1970) las siguientes palabras:

“…the body of doctrine that Samuelson espouses is one of the major reasons why economics students enrolled in the nation’s colleges have been declining in number. For they are, I am glad to say, appalled at the irrelevant nature of the discipline as it is now taught, impatient with its inability to describe the problems which plague the world in which they live, and increasingly resentful of its explaining away the most apparent problems which first attracted them to the subject”[3].

En otro párrafo escribe Hudson:

In this respect Mr. Samuelson’s theories can be described as beautiful watch parts which, when assembled, make a watch that doesn’t tell the time accurately. The individual parts are perfect, but their interaction is somehow not. The parts of this watch are the constituents of neoclassical theory that add up to an inapplicable whole. They are a kit of conceptual tools ideally designed to correct a world that doesn’t exist[4].

En relación al economista Paul Samuelson Deirdre McCloskey escribió:

The family bible of the Samuelsonians is Paul's modestly entitled Ph.D. dissertation, The Foundations of Economic Analysis, which proposed in 1947 that all of economics should produce qualitative existence theorems out of a method of constrained maximization under the sign of logical positivism. His proposals have been fruitful of hundreds of thousands of published articles. Otherwise they have constituted a degenerating research program[5].

[1] Eric Roll, Historia de las doctrinas económicas (México: FCE, 2009),482-483.

[2] Robert Higgs, The dangers of Samuelson’s Economic Method, The Independent Review, 2009 (documento en línea: http://www.independent.org/pdf/tir/tir_15_03_9_higgs.pdf)

[3] Michael Hudson, Does Economics Deserve a Nobel Prize (and by the way, does Samuelson deserve one?), 1970 (documento en línea: http://michael-hudson.com/1970/12/does-economics-deserve-a-nobel-prize-and-by-the-way-does-samuelson-deserve-one/

[4] Ibid.

[5] Deirdre McCloskey, Sliding Into PoMo-ism from Samuelsonianism (documento en línea: www.deirdremccloskey.org/docs/pomo.doc