(II) ¿Qué causo el colapso de la Unión Soviética? ¡Es la economía socialista estúpido! (por Jan Doxrud)

(II) ¿Qué causo el colapso de la Unión Soviética? ¡Es la economía socialista estúpido! (por Jan Doxrud)

Lo anterior tuvo otras consecuencias como el atraso en materia científica y tecnológica:

The capital invested to support the work of one Academy of Sciences staff member is markedly lower than that of a Yorker in transportation, agriculture, or industry[1].

El resultado de esto fue que los científicos operaban con equipos anticuados en comparación con los que eran utilizados en Occidente. Los autores señalan que la URSS era competitiva solo en matemáticas y física teórica ya que sólo se necesitaba “lapiz y papel”, pero en lo que respecta a otros campos de la ciencia la URSS se había quedado atrás. Sobre esto escriben Shmelev y Popov:

After sending up the first satellite, we then fall venid the leading countries in many areas of technology. We «let go»  of electronics, biotechnology, insudtrial lasers, and the new composite materials. For example, at the end of 1987 our country possessedabout 100,000 personal computers, whereas the annual output of personal Computers in the United States is 5 – 6 million”[2].

Otros problemas de la URSS fue el bajo nivel de vida, con un ingreso per capita que equivalía al 50% del de Estados unidos. El ingreso después de impuestos en la URSS representaba el 60% del ingreso nacional, mientras que en Estados Unidos representaba el 90% del ingreso nacional. Hacia finales de 1980 el 7% del ingreso nacional de la URSS iba destinado a la educación, mientras que Estados Unidos destinaba el 12%. A esto hay que añadir el descenso en la esperanza de vida en época de paz. Los hospitales rusos se habían quedado atrás y carecían de los equipos más básicos. Algunos megaproyectos como centrales hidroeléctricas resultaron ser elefantes blancos o como señalan los autores, un monumento a la ineficiencia económica. Se inundaron regiones donde existían hectáreas de tierra fértil que pudieron haber sido destinadas a la explotación agrícola, seperjudicó la fauna acuática, perjudicaron los caudales de ríos y disminuyeron el nivel de las aguas de lagos y mares, como el mar de Aral. Continúan explicando Shmelev y Popov:

All the flora and the fauna in the sea are dying, since the water salinity is extremely high. Providing 40,000 tons of valuable fish in its best years, the Aral sea has now totally lost its preeminente in the fish industry”[3].

 Otro tipo de problemas era el uso excesivo de pesticidas y fertilizantes para obtener una buena cosecha. Está el caso de Uzbekistán en donde la calidad del agua se alteró producto de un aumento de minerales en esta, lo que provocó enfermedades gastrointestinales, problemas al hígado y al riñón en la población. También hubo una sobreexplotación de los bosques a lo cual había que añadir una baja tasa de reforestación en comparación con países de Europa occidental. La industria del té fue otro ejemplo de la ineficiencia de la planificación central. Se utilizaban las tierras hasta agotarlas y, a pesar de que entre 1940-1985 el tamaño de las plantaciones no había crecido considerablemente, la cosecha bruta de té creció  12 veces. Para atenerseal plan central, el agricultor no cortaba, como era usual, las tres hojas superficiales de cada rama, sino que muchas más.

Esto significó que se cosechara no 4 o 5 toneladas como era el caso de otros países, sino que se cosechaban 10 toneladas e incluso 15. Producto de esto la calidad del té georgiano empeoró hasta tal punto que sólo podía ser vendido una vez que fuese, en primer lugar, mezclado con hojas de té importados. Finalicemos con Shmelev y Popov citando algunas de sus palabras que pueden servir como conclusión sobre el sistema de planificación central, que vienen a reforzar lo que han señalado autores como Mises, Hayek o Shackle:

It is impossible to predict everything ahead of time. What is perhpas not banal to note is that we do not always fully comprehend the real scale of the gap between what we can try to plan and what we can actually plan”[4].

“…economic growth on the microeconomic level is a espontaneous, independently unfolding process that cannot be controlled by the planning bodies even with the most rigid and detailed directive planning[5].

El economista ruso Grigorii Khanin llevó a cabo una serie de estudios donde recalculó las cifras económicas y de crecimiento que mostraba el Directorio Estadístico Central (TsSu) de la URSS. En 1987 salieron a la luz los resultados, los cuales cuestionaron las cifras oficiales de la URSS, así como las que manejaba la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA). Por ejemplo, en lo que respecta al crecimiento a largo plazo (1928-1987), Khanin calculó que el ingreso nacional soviético se expandió 6.9 veces y no 89.5 como lo establecía las cifras oficialeso 10.2 veces, que era la cifra estimada en Occidente, específicamente por la combinación de estudios de la Oficina de Análisis Soviético de la CIA y de Richard Moorsteen y Raymond P. Powell. En cuanto al crecimiento a corto plazoKahnin demostró que los planes quinquenales no resultaron ser exitosos tal como lo presentaba la propaganda soviética. De acuerdo a las autoridades soviéticas el primer plan quinquenal (1928-1932) se tradujo en tasas colosales de expansión de hasta 14% anual, mientras que Khanin estableció que tal cifra sólo llegaba al 3.2%. A continuación sepresenta lo anterior de manera completa:

Khanin también llega a resultados diferentes al de las autoridades soviéticas en lo que respecta a los inputs, la productividad del capital y la producción por trabajador. La mayor parte de los datos disponibles sobre el rendimiento de la economía soviética parece indicar que, si bien hubo un mejoramiento con respecto a la Rusia zarista, esta economía fue más bien una ilusión, claro que fue un espejismo que logró embrujar a varios economistas en Occidente quienes llegaron a pensar que una economía centralmente planificada podía prosperar.

Hacia el final de su libro escribe Paul R. Gregory:

The leaders of the administrative-command system, from Lenin in 1917 to Gorbachev in 1985, preffered administrative decisions to the «anarchy of the market». In the early years of building socialism, coercive power was perhaps easier to justify as citizens saw new factories, canals and railways being completed. Totalitarian decision making became more difficult to justify when the system settled into a routine. Although the totalitarian foundation of the system survived Stalin, its ideological basis did not. The true challenge did not come from a potential political rival; rather, its alternative had been from the very beginning a completely different economic system – a system in which markets, not politicians, allocate resources. Gorbachev unwittingly brought to life the beginnings of this alternative system in 1987 and 1988, when he freed enterprises from state and party intervention”[1].

[1] Paul R. Gregory, The political Economy of Stalinism, 272.

[1] Ibid., 103.

[2] Ibid., 103-104

[3] Ibid., 108.

[4] Ibid., 83.

[5] Ibid., 92.