(XIII) El “Socialismo del Siglo XXI. Haiman El Troudi: La obsesión planificacionista (por Jan Doxrud)

(XIII) El “Socialismo del Siglo XXI. Haiman El Troudi: La obsesión planificacionista(por Jan Doxrud)

Tenemos entonces que el socialismo es un proceso que llevará tiempo y que actualmente se está en una fase de transición que resulta ser de vital importancia ya que es dentro de esta fase donde se debe lograr expandir las fuerzas productivas de la sociedad para de esa manera garantizar la base material necesaria de su sostenibilidad económica a largo plazo. Se debe también generar y acumular riqueza fundada en el trabajo, para poder de esa manera, a partir de los excedentes generados, llevar a cabo una distribución justa y equitativaen favor del Desarrollo Humano Integral.

A esto añade que el socialismo está llamado a satisfacer las necesidades materiales e inmateriales de la sociedad, basado en la teoría del valor-trabajo de Marx, esto es,  a partir del trabajo socialmente necesario. Pero el autor se pregunta si en Venezuela están dadas las condiciones para una revolución, ya que se trata de un país subdesarrollado “impregnado de la resaca paternalista-rentista-clientelar”. La respuesta es afirmativa, pero ello supone el desarrollo de las fuerzas productivas, es decir, el “aumento suficiente de la producción y productividad, la internalización de la cultura del trabajo, y el refinamiento de una equitativa distribución de los excedentes[1]. En esto el autor sigue a Marx, específicamente el Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política (1859) al que hemos hecho referencia en otra parte del libro. Citemos un pasaje del Prólogo para entender las ideas de El Troudi:

Al llegar a una fase determinada de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas, y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica se transforma, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella”.

Ninguna sociedad puede ser trascendida hasta que no han sido agotadas todas las posibilidades inherentes en ella, lo que significa que la llegada del socialismo sólo puede ser posible si se alcanza un estadio en que las fuerzas productivas ya no pueden desarrollarse, en términos absolutos, bajo el capitalismo. De manera que hay que esperara que el modo de producción capitalista desarrolle formidablemente las fuerzas productivas de la sociedad para que de esa manera se convierta en un obstáculo para el progreso social y se generan contradicciones objetivas entre el trabajo y el capital , entre la producción social y la apropiación privada. En lo que se refiere a la PEB, esta debe, en la época de transición del capitalismo al socialismo, “fijar las directrices en aras de resolver el conflicto entre las fuerzas productivas y las relaciones capitalistas de producción, para con ello liberar las vigorosas expresiones de la relación existente entre el ser humano y los objetos, utilizadas en bien de toda la sociedad[2]. El autor resume de la siguiente manera la ruta de la experiencia socialista en Venezuela:

a. Economía rentista (pre-capitalista).

b. Mercado democratizado y regulado.

c. Desarrollo de las Fuerzas Productivas (con relaciones sociales de producción socialista y fomento del triángulo virtuoso de los tres sectores de la economía).

 d. Economía Planificada (democrática y participativamente).

e. Desarrollo Humano Integral.

Abordemos ahora algo que ya se mencionó en el “dilema 19”, que tiene relación con la planificación ya que es un tema que se ha abordado en este escrito y sobre el cual se ha argumentado que cualquier planificación económica o control de la economía desde uno o varios centros, prescindiendo del mercado, está destinado al fracaso.  Sabemos que el socialismo del siglo XXI guarda distancia de los errores de los socialismos realmente existentes. Frente a este modelo ortodoxo, el autor propone una “interpretación heterodoxa” que busca compatibilizar la planificación económica y el mercado. Alguna de las críticas o falencias de los socialismos del siglo XXy que debe evita el nuevo socialismo son:

-No se edificó una verdadera y auténtica economía socialista sino que se planificó una economía de capitalismo de Estado.

-El pueblo fue marginado de la toma de decisiones, que caían principalmente en elpolitburó.

-Se impuso la división social del trabajo, donde, por un lado, eran los intelectuales quienesplanificaban el futuro, y por el otro, los trabajadores y las comunidades, quienesconstruían un porvenir incierto y ajeno.

-Temor a la innovación por temor al fracaso y a acusaciones de traición la régimen.

Sobre este mismo tema, otro economista cercano al régimen, Víctor Álvarez Rodríguez, señala:

Los trabajadores no tenían autoridad y a los sindicatos se les imponían voceros de las decisiones ya tomadas por la nomenclatura. Aún cuando los trabajadores soviéticos lograron condiciones de estabilidad laboral y beneficios sociales superiores a los que obtuvieron los asalariados en el capitalismo, no dejaron de sentirse alienados, lo cual se manifestaba en su falta de interés y compromiso para aumentar la cantidad y la calidad de la producción… El caso soviético advierte que la propiedad jurídica de los medios de producción por parte del Estado no es una condición necesaria y suficiente para el desarrollo de las relaciones socialistas de producción. La propiedad estatal absoluta sobre los medios de producción nunca se tradujo en un poder real de la clase obrera. En las empresas estatales se impuso el interés de la burocracia y no el de los trabajadores. En estas se mantuvo la odiosa división entre el trabajo manual y el intelectual que impidió el pleno desarrollo del potencial de capacidades de los trabajadores[3].

Ahora debemos responder la siguiente pregunta: ¿Qué entiende El Troudi por mercado? De acuerdo al autor, y desde el punto de vista del materialismo histórico, el mercado es aquel lugar socioeconómico de disposición, reparto, comercialización y asignación de recursos finitos. Añade que los modos de producción socialistas asignan al mercado “un peso específico en la conformación del ciclo económico: propiedad-producción-distribución-consumo-satisfacción de necesidades, pero de forma alguna constituye el centro neurálgico”[4]. La economía de la que habla es una economía “con mercado” y no una economía “de mercado”. Siguiendo a Lenin, El Troudi afirma que el mercado forma una extensión de la función de planificación.

De acuerdo a esto, la regulación planificada en la PEB en la fase de transición se caracteriza de dos formas:

1. Planificación y regulación directa e indirecta sobre las actividades de las empresas públicas, y de propiedad comunal. Ejemplo de esto es la fijación de metas de producción, tipos, estándares de calidad, etc. También involucra: la desmercantilización de los bienes y servicios producidos por medio de la distribución gratuita, subsidiada o a bajos costos, cálculo económico orientado para la justa determinación de precios y márgenes de ganancia, promoción del valor de uso a través de la disposición de relaciones de intercambio basada en índices materiales y fomento de redes de productores libres asociados.

2. Regulación indirecta sobre las empresas privadas de producción social, las cooperativas, y el resto de organizaciones de la economía en vías al socialismo. Consiste en el estudio colegiado de las estructuras de costos, así como la fijación de márgenes de ganancia socialmente aceptados como base para la fijación flexible de precios máximos de venta y precios sugeridos. También involucra el uso de incentivos positivos y negativos a los agentes económicos vía medidas fiscales, financieras, cambiarias y monetarias

El autor señala que el socialismo del siglo XXI tiene un reto que se centra en la combinación creativa entre el protagonismo del pueblo y la experticia técnica: “La primera, incorpora a la muchedumbre organizada, consciente y movilizada en el diseño de planes locales y; la segunda, alude a la experticias científico – técnicas de académicos, teóricos y especialistas del funcionariado público[5].

El Troudi explica que, aunque el proyecto bolivariano no ha adoptado todavía un formato propio de planificación de la economía, no hay razón para pensar que el modelo bolivariano deba erigirse innovando sobre los viejos pilares del totalitarismo y la planificación burocrática-normativa de los socialismos reales. En lugar de ello se debe adoptar el modelo de  “planificación democrática bolivariana” que debe anclarse en una renovada y fortalecida “Cultura de la Planificación”. A esto añade quela planificación no es labor de especialistas, sino “un hecho social”. Independiente de lo que quiera el autor significar con “hecho social” , el hecho es que en la planificación del desarrollo nacional, y de acuerdo al ideal de la democracia participativa, el pueblo no puede ser excluido ya que se pecaría de inconsistencia. Los planes de desarrollo deben ser diseñados desde la base y el papel del Estado es el de fijar la “pauta de orientación estratégica para el desarrollo nacional sin frustrar las iniciativas de los actores sociales, ni imponer autoritaria y arbitrariamente criterios de actuación[6].

El desafío es crear un “Sistema Nacional de Planificación Participativa” (SNPP). El Troudi describe este SNPP como la “síntesis teórica, operativa y de gestión pública estratégica para el develamiento del Estado, la desmitificación de los procesos de planeación como conocimiento de estricto manejo de versados, la democratización de la información contenida en las «cajas negras» de la planificación y el desarrollo de la democracia participativa y protagónica en materia de desarrollo”[7]. La idea de este autor es diseñar una sistema de planificación en donde intervienen distintos elementos estructurados en una pirámide donde se combine la orientación, control y rectoría del Estado a instancias de su visión holística con la activación popular en la planificación local. De acuerdo a este enfoque holístico, la SNPPes concebido como una consecuencia de la interacción entre los componentes del sistema, el cual no se encuentra determinado por un grupo privilegiado de actores. El Troudi presenta de manera esquematizada la mezcla de los niveles de la planificación y los tres ámbitos que abarcan.

Cabe añadir que existe una interacción dinámica entre todos estos ámbitos señalados a continuación:

1. Planificación Centralizada (PC): agrupa al Gobierno central, las gobernaciones y alcaldías y se expresa en:

a. Planes de desarrollo
b. Planes sectoriales
c. Planes de encadenamiento industrial • Planes por rubros

2. Planificación Intermedia Agregada (PIA): (sinergia Estado, órganos y entes descentralizados, poderes regionales y locales, trabajadores, comunidad), por vía de los Estadales de Coordinación de Políticas Públicas (CECPP), los Consejos Locales de Planificación Pública (CLPP), y las Comunas, cuya expresión viene dada por:

a. Planes de producción y expansión fabril
b. Planes de desarrollo del entorno
c. Nuevas tecnologías populares
d. Presupuestos participativos bajo el financiamiento público (PP redistribuidor de la renta nacional)

3. Planificación Local de Base (PLB): asocia a los Consejos Comunales, los Consejos de trabajadores, vendría dada por:

a. Presupuesto participativo distribuidor de renta pública.

b. Presupuesto participativo autogestionario
c. Plan comunal

Otros aspectos de esta economía de transición:

I- Nuevas modalidades de propiedad o posesión de los medios de producción. Por ejemplo se distinguen tres formas de propiedad.

1-Propiedad Pública, la cual se subdivide en:

a) Propiedad social indirecta (estatal, estadal y municipal)

b) Propiedad social directa (comunal, ciudadana)

c) Posesión de una propiedad pública por parte de (una comunidad, colectivo ciudadano organizado o individualidad), para su usufructo por un tiempo determinado.

2- Propiedad privada, conformada por:

a) Propiedad individual de las personas (naturales o jurídicas)

b) Propiedad colectiva (cooperativa, ONG, fondos mutuales)

c) Propiedad autogestionaria (propiedad pública cedida a los trabajadores)

3- Propiedad mixta, delimitada por:

a) Propiedad pública (en todas sus variantes) y propiedad privada nacional.

b) Propiedad pública (en todas sus variantes) y propiedad privada o pública extranjeras.

II- Nuevas formas de división del trabajo. Todas las personas deben asumir el trabajo en condiciones de equidad, de seguridad y rumbo a la superación de la explotación.

III- Compromiso con la eficiencia, la productividad y la calidad. El nivel de satisfacción de las necesidades sociales debe estar en función de la disponibilidad, calidad y acceso a los bienes y servicios públicos, de toda la población.

IV- Gestión democrática de los procesos económicos. Todos los trabajadores, individuales o colectivos, tienen igual derecho a participar y protagonizar en la planificación y mandato de los procesos inherentes a su actividad económica, particularmente mediante la autogestión, la cogestión, las comunidades de aprendizaje organizativo y demás formas que la inteligencia colectiva, la innovación y el aprendizaje organizacional puedan aportar.

V- Conciencia ecológica. La utilización racional de los recursos medioambientales, el empleo de tecnologías no contaminantes..

En cuanto a las empresas, estas se dividen en:

1. Empresas estatales: auspicio de experiencias piloto de cogestión sin que ello suponga necesariamente participación accionaria de los trabajadores; fomento de los Consejos de Trabajadores; articulación con las comunidades a fin de determinar y superar necesidades; mejora de la administración y derrota del burocratismo.

2. Empresas privadas: los privados se pueden o no adherir a la modalidad socialista en sus relaciones de producción y en su lógica de acumulación a riesgo de quedar proscritos por la inminente realidad social y política del país en transformación. Es papel del Estado en tiempos de transición hacer uso racional y eficiente de su capacidad instalada, bien para incentivar inversión particular, como para romper estructuras monopólicas y oligopólicas. Si en el mercado prima la competencia, en el Estado socialista debiera primar la eficiencia social.

3. Cooperativas: son modalidades de autogestión administrativas nacidas dentro del capitalismo, pero que pueden funcionar bajo cualquier régimen. Son formas de organización caracterizada por la propiedad privada colectiva, son el sistema de trabajo llamado a sustituir el régimen de trabajo asalariado del propio capitalismo.

4. Empresas comunales-populares: no existe una definición categórica de estas.

Cabe abordar un tema de importancia y que hemos abordado en otra parte de este escrito: ¿qué sucede con el tema del cálculo económico? (tema ya planteado en la década de 1920 por ludwig von Mises) Sabemos que en las sociedades donde existe el libre mercado los precios se modifican continuamente por la acción de los agentes económicos dentro del mercado competitivo. Teniendo en consideración que nuestro autor tiene una particular concepción del mercado y que no ve con buenos ojos la competencia (rivalidad), este sistema de libre mercado no es el adecuado para una economía socialista. La razón para rechazar el libre mercado es que en realidad la formación de precios no obedece a una suerte de democracia de mercado sino que, más bien, obedece al poder de influencia en el mercado que tienen algunos agentes económicos. Por lo demás, añade El Troudi, es la maximización de la tasa de ganancia de los oferentes la que guía la dinámica de mercado y no la satisfacción de las necesidades reales de consumo de la población, lo que hace inviable un equilibrio estático entre oferta y demanda. De manera que para nuestro autor, el mercado no es ni democrático ni neutral, y tampoco satisface las necesidades sociales. La solución a lo anterior no es la planificación central al estilo soviético. Tampoco lo es la adopción de la economía mixta. La experiencia yugoslava bajo Tito resulta iluminadora pero se distorsionó y terminó por traicionar el espíritu socialista cuando las distintas empresas autogestionadas comenzaron a competir entre ellas. Víctor Álvarez Rodríguez, también afirma que en Yugoslavia se confundió el interés social con el interés grupal, pero añade otra razón que explica el fracaso del modelo yugoslavo:

“…los trabajadores no aprendieron todo lo que era necesario para lograr un control pleno de los procesos productivos. En gran medida esto se debió a la falta de un esfuerzo constante por capacitar gerencialmente a los obreros y enseñarles a dirigir las empresas. Como resultado, persistió la diferenciación entre el trabajo manual y el intelectual. Si bien estaban facultados para decidir asuntos de gran importancia como las inversiones, la comercialización y las decisiones referidas a la producción, los obreros no alcanzaron el nivel de los directivos y expertos que monopolizaron las decisiones estratégicas más importantes. Por ello se limitaban a aprobar mecánicamente las decisiones que los gerentes sometían a su consideracion[8].

Ludwig von Mises ya ha bía planteado la imposibilidad del cálculo económico en el socialismo debido a la ausencia de un libre mercado y, por ende, de la ausencia de un mecanismo donde se formasen los precios de los bienes finales y bienes de capital. Oskar Lange reocnoció este problema y señaló que los planificadores deberían tener un busto de von Mises en sus escritorios. Hizo falta más de 70 años para que en la práctica se demostrara que von mises estaba en lo cierto.

Ludwig von Mises ya ha bía planteado la imposibilidad del cálculo económico en el socialismo debido a la ausencia de un libre mercado y, por ende, de la ausencia de un mecanismo donde se formasen los precios de los bienes finales y bienes de capital. Oskar Lange reocnoció este problema y señaló que los planificadores deberían tener un busto de von Mises en sus escritorios. Hizo falta más de 70 años para que en la práctica se demostrara que von mises estaba en lo cierto.

Haiman El Troudi está al tanto de las advertencias de economistas de la escuela austriaca como Ludwig von Mises y Jesús Huerta de Soto (a quienes menciona) sobre el problema de cálculo económico. Pero frente a estas críticas de que sin propiedad privada y empresarios no puede haber cálculo económico, El Troudi señala que el socialismo bolivariano no plantea la supresión de la propiedad privada sobre todos los medios de producción, sino que la democratiza al incorporar nuevos propietarios (las comunas) dentro del “triángulo virtuoso”, lo que permitiríatrascender la dicotomía Estado-Mercado. Sobre esto escribe el autor:

La Política Económica Bolivariana ha de orientar sus esfuerzos en la materialización de un cálculo económico con características venezolanas, tomando como referentes históricos la experiencia del campo socialista del Siglo XX independientemente de que no haya resuelto los elementos centrales inherentes a la formación de precios, y el modelo de traza experimental chino con su dilatada experiencia, no obstante no existan caracterizaciones concluyentes a la fecha”[9].

Frente al hecho de que el cálculo económico se basa en la información y que hacerse con esa información dispersa en la sociedad resulta ser una tarea compleja, el autor plantea lo siguiente:

Es menester entonces, hilar tramas de levantamiento, documentación, sistematización, y organización de datos en todos los ámbitos y órdenes de la dinámica económica nacional. Si la información está disponible, es fiable, oportuna y además es socializada, entonces es posible el cálculo económico socialista. Precisamente ese es el desafío de la PEB: organizar sistemas de información plurales y democráticos; idear métodos de cuantificación; disponer centro de balances por renglones; formar unidades de costos y precios...”[10].

El autor se muestra confiado en que la tecnología pueda ser la solución al problema del cálculo económico. Afirma que el cálculo económico no requiere de papel y grafito, ya que serán los avances computacionales los que permitirán resolver los complejos algoritmos. Valiéndose de las nuevas tecnologías se podrá  procesar gigantescos sistemas de información. Este cálculo económico en el marco de la PEB debe orientarse en la “justa” determinación de precios y márgenes de ganancia “socialmente aceptada”. Ahora bien todo esto llevará tiempo ya que aún no se cuenta con las herramientas y tecnologías necesarias. La idea del autor es que a futuro el socialismo se implique con alguna de las corrientes que intentan llevar la teoría de la planificación central más allá del argumento del equilibrio estático. El Troudi nos ofrece dos ejemplos de avances en este tema. El primero es aquella rama de la economía socialista moderna conocida como planometría, la cual intenta implementar medios matemáticos interesados en alcanzar que los precios se aproximen a sus valores de equilibrio[11]. Otro ejemplo es aquella rama conocida como la macroplanificación,la cual procura explorar los medios reservados a regular y mejorar el canon de crecimiento general de la economía e influir en las políticas macroeconómicas para orientar la producción a favor del crecimiento; ésta concepción se contrasta a las corrientes que promueven la eficiencia microeconómica estática[12]. El Troudi también señala quela PEB debe tener como referente las ideas de autores como el economistaEnrico Barone (1859-1924), Joseph A. Schumpeter (1883-1950), Kurt Mandelbaum (1904-1995) y Oskar Lange (1904-1965). Como tendremos oportunidad de ver más adelante, El Troudi se aleja de los planteamientos económicos de Heinz Dieterich quien se muestra a favor de una economía de equivalencia. El autor señala que la PEB no planteasustituir los precios de los bienes y servicios por relaciones de intercambio equivalente y tampoco plantea la regulación inflexible de precios. Tras la crisis del 2008, el autor venezolano señala que se hace necesario la conformación de una “Unidad de Precios y Costos” del Gobierno Bolivariano. Tal entidad estaría a cargo de la evaluación permanente de las estructuras de costos, en la coordinación con los Centros de Balances Sectoriales. Tales Centros de Balance son aquellas unidades públicas encargadas de levantar la información sectorial necesaria para el cálculo matemático de los equilibrios respectivos en labor coordinada con los demás sectores de la economía. Sobre lo anterior escribe El Troudi:

Al respecto, y en concordancia con las estimaciones de costos y precios(Unidad de Costos y Precios), se han de adecuar los precios empleando para ello una fórmula matemática obtenida de un modelo de simulación elaborado para tal fin. Claro está, tal cálculo matemático no puede efectuarse atendiendo únicamente a variables de orden macroeconómica (IPC, tipo de cambio, etc.)... también se han de incorporar condicionantes de la política de precios tales como el margen de ganancia socialmente aceptable; la proporcionalidad entre productor, mayorista, detallista y consumidor; la planificación de la producción nacional en correspondencia con las importaciones alineada con la satisfacción de la demanda socialmente necesaria; el comportamiento de referencial de los precios internacionales, etc[13].

Podemos apreciar que la propuesta de este autor significa trascender completamente aspectos centrales lo la teoría económica actual, como por ejemplo, el rol del mercado y el sistema de precios como red de señales para los agentes económcos o la teoría subjetiva del valor. En un breve libro, escrito junto a Luis Bonilla-Molina[14], señala que el nuevo modelo económico debe superar los siguientes aspectos:

1. El determinismo capitalista neoliberal.

2. La visión reduccionista que limita las posibilidades de rompimiento con la economía global a la experiencia del llamado “socialismo real”, que resultó incapaz de desarrollar todas las posibilidades del ideario socialista.

3. El desconocimiento de los saberes que emergen de las experiencias de distintas y variadas corrientes históricas por el cambio. Es decir, se defiende el carácter nacional y popular de la transformación en curso.

4. La conceptuación de pobreza limitada a la esfera económica.

5.- La perspectiva tecnicista que desconoce el saber popular inherente a las formas de sobrevivencia social (inteligencia social).

6. La aproximación ahistórica que pretende declarar la inamovilidad de las perspectivas disciplinarias, en especial la económica.

7. La concepción unidimensional de los procesos sociales queniega la especificidad del carácter nacional y local de la actual dinámica de cambios.

 

[1] Ibid., 152.

[2] Ibid., 153.

[3] Victor Alvarez Rodríguez, Venezuela: Hacia dónde va el modelo productivo? (Venezuela: Centro Internacional Miranda, Monte Avila Editores, 2007) (Documento en línea: http://www.clacso.org.ar/libreria_cm/archivos/pdf_199.pdf), 191.

[4] Haiman El Troudi, La política económica bolivariana (PEB) y los dilemas de la transición socialista en Venezuela, 162.

[5] Ibid., 171.

[6] Ibid., 173.

[7] Ibid., 174.

[8] Victor Alvarez Rodríguez, Venezuela: Hacia dónde va el modelo productivo?, 187.

[9] Haiman El Troudi, La política económica bolivariana (PEB) y los dilemas de la transición socialista en Venezuela, 226.

[10] Ibid., 227.

[11] Ibid., 229.

[12] Ibid.

[13] Ibid., 231.

[14] Luis Bonilla-Molina y Haiman El Troudi, Introducción a la educación en economía social y popular (Venezuela: Ministerio de Comunicación e información, 2004).