(9) El marxismo después de Marx: del marxismo al posmarxismo (por Jan Doxrud)

Un libro importante para complementar con el de Anderson, es el del sociólogo sueco Göran Therborn titulado: “¿Del marxismo al posmarxismo?”.  Therborn no se muestra de acuerdo con Anderson respecto a algunos temas sobre el desarrollo del marxismo, por ejemplo, el que éste hubiese nacido de la derrota. Escribe el sociólogo:

(8) El marxismo después de Marx: (III) palabras finales sobre el marxismo occidental (por Jan Doxrud)

Tenemos pues que el marxismo occidental dio un giro que significó el dar la espalda a los problemas políticos y económicos que habían preocupado a Marx para deslizarse hacia la filosofía y un excesivo academicismo técnico. Cuando el marxismo occidental fue más allá de las cuestiones referidas al método, se concentró casi totalmente en el estudio de las superestructuras. Pero, como señala Anderson, “no fueron el Estado o el Derecho los que le proporcionaron los objetos típicos de su investigación. Lo que concentró el foco de su atención fue la cultura[1].

(7) El marxismo después de Marx : (II) el marxismo occidental (por Jan Doxrud)

Habíamos señalado en el artículo anterior sobre un cambio de foco del marxismo. Ahora bien, no sólo cambió el foco (principalmente hacia la filosofía) de atención de la nueva generación de marxistas, sino que también el ámbito donde se desenvolvían y operaban se desplazó desde las asambleas de los partidos a los departamentos académicos. La razón que explica este desplazamiento hacia la filosofía se explica por el descubrimiento y publicación de los manuscritosde Paris de 1844, publicados por primera vez en 1932 pero que, debido al ascenso nacionalsocialista en Alemania y los sucesos posteriores, su influencia inmediata quedó postergada. Estos escritos filosóficos de Marx tuvieron una tremenda repercusión en los trabajos de Henri Lefebvre, Herbert Marcuse y Georg Lukács entre otros.

(6) El marxismo después de Marx: el marxismo occidental (por Jan Doxrud)

Continuemos nuestro recorrido y el destino del marxismo tras la muerte de Marx y Engels.  Anderson destaca el surgimiento, en 1923, de un Instituto en Alemania que tendría a futuro una gran influencia, el lugar específico: Francfort. En aquella localidad se estableció un Instituto de investigación subvencionado por un acaudalado empresario alemán, Hermann Weil (1868-1927) y su hijo, nacido en Argentina, Félix (1898-1975). El primer director del instituto fue el rumano Carl Grünberg (1861-1940), considerado padre del “austromarxismo”, quien se mantuvo en el cargo hasta 1929, asumiendo posteriormente otro influyente intelectual: Max Horkheimer (1895-1973)

(5) El marxismo después de Marx: (II) Stalin y la organziación de la doctrina comunista (por Jan Doxrud)

En el capítulo X Stalin aborda el problema de la disidencia interna y sobre la expulsión de algunos miembros del partido, a los cuales se le adjudicaron falsos cargos de colaborar con enemigos de la Unión Soviética o de ser espías, como fue el caso de Trotski, Radek, Zinóniev y Kámenev entre otros. Sólo podrían reingresar al partido bajo ciertas condiciones. La primera era la de condenar abiertamente el trotskismo, como ideología antibolchevique y antisoviética. La segunda era la de reconocer la política del Partido, como la única política acertada. La tercera condición consistía en la sumisión incondicional a los acuerdos del Partido y de sus órganos.

(4) El marxismo después de Marx: Stalin y la organziación de la doctrina comunista (por Jan Doxrud)

En lo que se refiere al método de Lenin, Stalin establece las siguientes exigencias. En primer lugar, se debía comprobar los dogmas teóricos de la II Internacional en lo que Stalin denominaba como elfuego de la lucha revolucionaria de las masas, en el fuego de la práctica viva. Lo que se buscaba era el restablecimiento de la unidad rota entre la teoría y práctica, que era la condición necesaria para crear un partido verdaderamente proletario. En segundo lugar se debía comprobar la política de los partidos de la II Internacional, no por sus consignas y sus resoluciones, sino por sus hechos y por sus acciones, para de esa manera conquistar y merecer la confianza de las masas proletarias.

(3) El marxismo después de Marx: el nacimiento del marxismo-leninismo (por Jan Doxrud)

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) no sólo fue un catalizador de la Revolución en Rusia, sino que también puso a prueba la unidad del proletariado a nivel mundial. La prueba no fue aprobada ya que los trabajadores, al menos su mayor parte, se alistaron en las filas de sus ejércitos para defender su patria. Incluso los intelectualesno pasaron la prueba del internacionalismo, con la excepción de algunos como por ejemplo Lenin, Trotski, Luxemburgo y Bujarin.

(2) El marxismo después de Marx: Lenin (por Jan Doxrud)

La revolución de Octubre en Rusia y la toma del poder por los bolcheviques tomó por sorpresa a Kautsky quien, como buen ortodoxo, esperaba que la revolución estallase en Alemania o, al menos, en alguna nación industrializada de Europa pero ¡no en Rusia! Los roces entre Kautsky y los bolcheviques liderados por Lenin no tardarían en emerger. A la larga sucedió lo que tenía que suceder y fue que Kautsky entró en conflicto con los bolcheviques a los cuales atacó en su “Marxismo y bolchevismo”.

(1) El marxismo después de Marx: Kautsky y Bernstein, y la crítica al dogma marxista (por Jan Doxrud)

Tras la muerte de Marx en 1883, Engels se hizo cargo de su obra, de sistematizar y publicar los dos últimos volúmenes de El Capital. Pero tras la muerte de Engels en 1895, ¿qué sucedió con el marxismo? Es decir, ¿qué transformaciones sufrió el pensamiento de Marx tras la muerte de los dos ideólogos fundadores? Con marxismo me refiero a todo el corpus de ideas que, teniendo como base las obras de Marx, fueron más allá del pensamiento del pensador alemán. Esto úlltimo significa que, en primer lugar, hubo teóricos que realizaron nuevos aportes y contribuciones a las ideas del pensador alemán a la luz de los cambios económicos y sociales. En segundo lugar, tenemos a aquellos aurtores que llevaron a cabo críticas de diverso tipo a las ideas centrales de Marx, lo que significó, en algunos casos, el abandono de los pilares fundamentales del sistema erigido por Marx y Engels.

(3) Marxismo y Economía Neoclásica (por Jan Doxrud)

La división en clases que realizan Wolff y Resnick obedece a la lógica de que existen, por un lado, los productores de dicho trabajo excedente y, por otro lado, los extractores de este mismo. Las “clases subsumidas”, no producen ni extraen trabajo excedente, sino que desempeñan ciertas funciones sociales específicas y se sostienen mediante la participación en el trabajo excedente que se les distribuye de una u otra de las clases fundamentales extractoras. Los autores también añaden que se puede pertenecer a varias clases a la vez, por ejemplo ser un manager y a la vez miembro del directorio, de manera que las sumas de valores fluyen entre los mismos capitalistas. ¿Quiénes son estos actores? En primer lugar estan los prestamistas, aquellos que liberan recursos a los capitalistas industriales a cambio de un precio: el interés. ¿De donde sale el interés? Del capitalista que se apropia de la plusvalía.

(2) Marxismo y Economía Neoclásica (por Jan Doxrud)

Teniendo esto en consideración, podemos ahora abordar las diferencias entre la economía marxista y la economía neoclásica. Los autores afirman que la teoría marxista comienza con el concepto y el estudio del concepto de clase, concepto que constituye el punto de partida que ayuda a organizar los tópicos que serán analizados. Este concepto, explican los autores, hay que entenderlo como un proceso por el cual algunas personas producen bienes y servicios para otras personas sin obtener nada a cambio, por lo que el punto de partida no es una noción esencialista de clase, sino que se parte de la presuposición de ciertas relaciones sociales. Asi, por ejemplo, los conceptos de precio, salario y ganancia están conectados con este principio rector que es el de clase.

(1) Marxismo y Economía Neoclásica (por Jan Doxrud)

La teoría económica marxista es una escuela marginal, al igual que otro conjunto escuelas económicas. Hoy en día predomina lo que se conoce como “mainstream economics”, la corriente principal u ortodoxia económica, representada por la economía neoclásica. Cuando utilizo el término “economía neoclásica”, me refiero principlamente a aquellos economistas que se destacaron en la segunda mitad del siglo XIX, , quienes desarrollaron una teoría subjetiva del valor. Ya nos referimos a sus principales teóricos como el inglés William Stanley Jevons (1835-1882), el austriaco Carl Menger (1840-1921) y el francés León Walras (1834-1910).

(4) Marxismo y lucha de clases: ¿qué es la burguesía? (por Jan Doxrud)

John Stuart Mill (1806-1873), hijo de James Mill, también recibió la influencia de Saint-Simon, lo cual queda reflejado en su “Autobiografía” donde señala que las ideas del aristócrata francés le habrían abierto los ojos “al valor muy limitado y pasajero de la vieja economía política, que toma la propiedad privada y la herencia como hechos indiscutibles y la libertad de producción e intercambio como el dernier mot de la mejora social[1]. Alemania fue, de acuerdo a Rothbard, la nación que se vio más influenciada por este pensamiento.

(3) Marxismo y lucha de clases: ¿quiénes son realmente los explotadores? (por Jan Doxrud)

Murray Rothbard retoma la crítica de Mises sobre el concepto de clases de Marx. Menciona autores como Bakunin o Milovan Djilas (1911-1995) que también habían criticado este aspecto en la teoría de Marx. Djilas por ejemplo, había denunciado en su libro “La nueva clase” el hecho de que tanto en Yugoslavia como en el resto de los países del bloque soviético los militantes comunistas estaban construyendo una nueva clase o “elite burocrática”. Así, esta idea de la dictadura del proletariado y su supuesta disolución en un momento determinado resultó ser totalmente falsa e ilógica (las dictaduras rara vez nacen para autodisolverse).

(2) Marxismo y lucha de clases…la revolución proletaria, pero ¿dónde está el proletariado? (por Jan Doxrud)

Esta breve exposición de las ideas de Weber sirven percatarse de lo complejo que son las sociedades integradas por individuos y que estas se encuentra lejos de la imagen simplificada que realiza Marx. Mises afirma que Marx confunde los conceptos de clase y de casta. También cae en el error de homologar, por ejemplo, al esclavista y al señor feudal con el capitalista, o al esclavo y al siervo de la gleba con el trabajador asalariado. Tenemos que en el caso de las castas existe genuinamente intereses comunes pero, en el caso de las clases, la situación no es del todo así.

(1) Marxismo y lucha de clases… pero ¿qué clases? (por Jan Doxrud)

Quisiera retomar la concepción de la sociedad que tenía Marx así como la lucha de clases que, por lo demás, de acuerdo al polilogismo y a Mannheim, resultaría ser falsa, al menos tal como lo plantea Marx, esto es, como la lucha entre dos grupos sociales específicos: la burguesía y el proletariado. Autores de izquierda como el sociólogo Pierre Bourdieu se alejó de Marx en este aspecto ya que para Bourdieu, quien era escéptico frente a visiones sustancialistas y metafísicas, las clases sociales no existían en sí mismas. En otras palabras, no existían clases sociales en la sociedad, sino que clases “en el papel”.

La crítica Marxista a Piketty (por Jan Doxrud)

 Dicho esto, se comprenderá entonces  que Piketty no ha recibido sólo críticas de sectores de derecha, “neoliberales” y de economistas burgueses, sino que también de los economistas marxistas. Por ejemplo, David Harvey escribe en un artículo que un problema central en el argumento de Piketty descansa en su definición errónea que hace del capital. Harvey afirma que el libro de Piketty no trata en absoluto del capital, ni siquiera explica por qué se produjo la crisis de 2008 y sus consecuencias, así como tampoco la razón por la cual Europa se encuentra atrapada en las políticas deausteridad.

Thomas Piketty y Karl Marx (por Jan Doxrud)

La obra de Piketty desde un comienzo fue comparada erróneamente con la de Marx. Esto se puede quizás explicar por el título del libro o por su contenido, es decir, por el hecho de atacar a los ricos y poderosos, y por denunciar las desigualdades. Por lo demás, Piketty defiende la aplicación de un impuesto progresivo y se muestra hostil a la herencia, tal como Marx y Engels lo recomendaron en el Manifiesto.

(3) Crítica a Thomas Piketty (por Jan Doxrud)

Otro artículo, más técnico, es el del economista chileno Andrés Velasco, que se centra en el tema de la distribución del ingreso en el caso de América Latina. Velasco explica que la teoría de Picketty se relaciona con la distribución funcional del ingreso, es decir, la división entre los trabajadores y los dueños del capital. En el caso de América Latina, la mala distribución se relaciona con la distribución personal del ingreso laboral, esto es, la división entre los asalariados. Velasco explica que casi todos los datos sobre la distribución del ingreso en América Latina provienen de encuestas a hogares.

(2) Crítica a Thomas Piketty (por Jan Doxrud)

El economista estadounidense, Martin Feldstein, escribió en un artículo en el WSJ[1] que, si bien el análisis teórico de Piketty comienza correctamente del hecho de que r > g, el francés luego salta erróneamente a la conclusión de que r > g lleva a una mayor desigualdad de riquezas, a menos que se desate una guerra, una depresión o se aplique un impuesto confiscatorio. Feldstein señala que tal conclusión, de una desigualdad cada vez mayor a futuro, sería correcta en el caso de que las personas pudiesen vivir para siempre, pero obviamente ese nos el caso ya que la realidad es que los individuos ahorran durante su vida laboral para luego gastar parte de lo que han acumulado.